El sargazo inunda el Caribe
El sargazo otra vez se convierte en una amenaza para el turismo en las playas de Florida (EE.UU.) y México. Las masas de algas marinas de color marrón, poco estéticas, incómodas y con olor nauseabundo, llegan en cantidades inusuales y podrían ser récord este año en la región el Caribe.
El fenómeno que parece repetirse cada año, tanto las
costas sobre el Atlántico como las del golfo de México pone nuevamente a prueba
a lugares tan populares para disfrutar de las vacaciones como Cancún.
Pero en esta ocasión la alarma se encendió más aún
dado que los científicos hablan de un fenómeno nunca antes visto que podría
invadir en los próximos días.
El problema con estas algas invasoras viene
creciendo de forma constante desde 2013, y afecta en particular a las costas de
Quintana Roo, estado que alberga al popular destino de Cancún, donde el sargazo
ya causa estragos, aunque antes se agudizaba entre marzo y abril.
El hidrobiólogo Esteban Amaro, director de la Red de
Monitoreo de Sargazo, declaró a EFE que los estudios de la Universidad del Sur
de la Florida pronostican que este 2023 será el año más fuerte del que se tenga
registro.
“El año pasado se recolectaron 54.500 toneladas de
sargazo, se espera que este año sobrepase por mucho y algunas fuentes citan que
tendremos más de 90.000 toneladas, es decir, casi el doble de lo que se
recolectó el año pasado”, alerta sobre las tremendas consecuencias.
El sargazo, conocido también como la maleza del
Golfo, es una macroalga que proviene del “mar de los sargazos” del Atlántico
que es hábitat de muchas especies.
Sin embargo, desde hace una década se ha registrado
su llegada de forma atípica al Caribe mexicano por cambios en la temperatura y
en las corrientes del mar y los vientos.
Poco estéticas para quienes llegan hasta estas
playas en busca de la postal soñada, y por momentos malolientes, las
autoridades turísticas de los destinos afectados temen que la acumulación
desmedida de sargazo atente contra su principal fuente de ingreso: los
visitantes.
A su vez, dicen especialistas, el sargazo cumple una
gran función en el equilibrio ecológico pero debido a la acción humana, como el
aumento de la temperatura de la superficie del océano por el cambio climático,
se proliferó sin control.
Más allá de que el sargazo no es tóxico, cuando
estas algas marinas se descomponen, liberan sulfuro de hidrógeno, emanando mal
olor en el aire, similar al de huevos podridos, explica Univisión.

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