El agujero de ozono antártico de 2025 fue uno de los más pequeños desde 1992
El agujero de ozono registrado sobre la Antártida en 2025 ha sido uno de los más pequeños y breves de las últimas décadas, reforzando la tendencia positiva hacia la recuperación de la capa de ozono gracias a las políticas internacionales de protección ambiental.
El agujero de ozono antártico de 2025 fue relativamente pequeño y
de corta duración, según han
confirmado científicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de
Estados Unidos (NOAA) y de la NASA. Los datos indican que se trató del quinto agujero de ozono más reducido desde 1992,
año en el que entró en vigor el Protocolo de Montreal, el acuerdo internacional
clave para eliminar progresivamente las sustancias que destruyen esta capa
esencial de la atmósfera.
Los resultados
han sido respaldados por el Servicio de Monitoreo Atmosférico Copernicus, que
señala que el agujero de ozono de este año se
cerró el 1 de diciembre, lo que supone el final más temprano de
la temporada desde 2019. Esta información ha sido difundida también por la
Organización Meteorológica Mundial, que destaca la coherencia de los registros
obtenidos por distintas agencias internacionales.
Un fenómeno
cada vez menos intenso
Cada año, el
agujero de ozono se forma durante la primavera
austral, cuando las condiciones atmosféricas de la estratosfera
del hemisferio sur —especialmente las bajas temperaturas y los vientos polares—
favorecen las reacciones químicas que destruyen el ozono. A ello se suma la
presencia de compuestos químicos de origen humano, como los
clorofluorocarbonos, cuyo uso fue restringido por el Protocolo de Montreal.
Durante el
periodo de máxima afectación de 2025, comprendido entre el 7 de septiembre y el 13 de octubre, la extensión
media del agujero fue de 18,71
millones de kilómetros cuadrados, una cifra aproximadamente un 30 % inferior al mayor agujero jamás observado,
registrado en 2006. Además, según la NASA y la NOAA, el proceso de
desintegración del agujero se ha producido casi
tres semanas antes de lo habitual en comparación con la media
de la última década.
El éxito del
Protocolo de Montreal
Los
científicos subrayan que esta evolución positiva es una consecuencia directa
del cumplimiento del Protocolo de Montreal, considerado uno de los acuerdos
ambientales más exitosos de la historia. La reducción progresiva de las
sustancias que agotan la capa de ozono ha permitido que la atmósfera comience a
regenerarse de forma sostenida, aunque el proceso es lento debido a la larga
vida de estos compuestos en el aire.
La evolución
observada en 2025 se suma a una serie de registros favorables que confirman que
la recuperación está en marcha, aunque los expertos advierten de que la vigilancia debe mantenerse, ya que factores
meteorológicos extremos pueden provocar variaciones puntuales de un año a otro.
Previsiones
de recuperación global
Si las
políticas actuales se mantienen sin retrocesos, los científicos estiman que la
capa de ozono podría recuperar los
niveles previos a 1980 —antes de la aparición del agujero— en
distintas fechas según la región. Las proyecciones más recientes, publicadas en
la evaluación científica de 2022, apuntan a una recuperación en torno a 2066 en la Antártida, 2045
en el Ártico y 2040 en el
resto del planeta.
La evolución
del agujero de ozono en 2025 refuerza así el mensaje de que la acción coordinada a escala global puede revertir daños
ambientales graves, convirtiéndose en un ejemplo de referencia
para afrontar otros desafíos climáticos y atmosféricos del siglo XXI.









Comentarios
Publicar un comentario