Hallan intactos los restos de un barco mercante del siglo XIII frente a la costa de Dorset
Los objetos del naufragio del Mortar, datado en torno al año 1250, han sido recuperados tras siglos en el fondo del Canal de la Mancha y ya se exhiben en el Museo de Poole, en Dorset.
Después de
permanecer siglos sumergidos en el Canal de la Mancha, los
restos de uno de los naufragios
medievales más antiguos conservados en Inglaterra han regresado
finalmente a la costa. Se trata del llamado naufragio
del Mortar, un barco mercante del siglo XIII cuyos vestigios
fueron recuperados por un equipo de arqueología marítima tras haber sido
confundidos durante años con simples escombros de
construcción moderna.
El pecio fue
localizado a una milla de la costa de Dorset, al suroeste de
Inglaterra, y a unas 93 millas de
Londres. Durante décadas, la marca submarina había sido
descartada por los investigadores al considerarse un vertedero de piedra. Sin
embargo, una inspección realizada en 2019
por arqueólogos de la Universidad de
Bournemouth reveló que se trataba de los restos de un barco medieval inglés construido con roble irlandés.
Un hallazgo
clave para la arqueología naval
La excavación
permitió identificar fragmentos
del casco y una importante carga de utensilios
de piedra empleados para moler alimentos, conocidos como
morteros, de donde procede el nombre con el que se ha bautizado el naufragio.
Los análisis determinaron que el barco se hundió en
torno al año 1250, lo que lo convierte en el ejemplo más antiguo conocido de un casco de barco medieval inglés
conservado hasta la fecha.
Los
arqueólogos también documentaron la presencia de dos
lápidas talladas en piedra de Purbeck, un material muy
apreciado en la arquitectura medieval por su capacidad para pulirse hasta
adquirir un aspecto similar al mármol.
Un cargamento
de alto valor histórico
La piedra de Purbeck, extraída exclusivamente en el
sur de Inglaterra desde época romana, fue ampliamente utilizada en edificios
emblemáticos como la Abadía de
Westminster o la Torre de
Londres, y se han encontrado piezas exportadas incluso a otros
puntos de Europa, como Dinamarca. Según los investigadores, el siglo XIII marcó
el apogeo del comercio de este material, esencial
para iglesias y catedrales de la época.
Durante el
estudio del pecio, el equipo detectó una grieta en el
casco, lo que refuerza la hipótesis de que el barco se hundió
debido al excesivo peso de su cargamento, que alcanzaría
unas 29,5 toneladas de piedra. Los expertos consideran
que se trataba de una evolución de los antiguos barcos vikingos, adaptada al
transporte pesado de materiales de construcción.
Exposición al
público
Buena parte
de los objetos recuperados se exhiben actualmente en el Museo de Poole, donde pueden verse
utensilios de cocina de piedra y una de las lápidas ornamentadas, cuya decoración
guarda similitudes con la tumba de Stephen
Langton, arzobispo de Canterbury entre 1207 y 1258.
Desde el
museo destacan el valor divulgativo de la exposición, que permite acercar al
público aspectos poco conocidos del comercio
marítimo medieval y del papel que tuvo la navegación en la
distribución de materiales clave para la arquitectura de la época.
El hallazgo del Mortar supone un avance
relevante en el conocimiento de la navegación medieval inglesa
y del comercio de piedra en el norte de Europa, además de subrayar la
importancia de revisar antiguos registros submarinos que aún pueden ocultar
vestigios históricos de gran valor.









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