Hallan en Argentina fósiles de 135 millones de años con tejidos orgánicos preservados
Investigadores del CONICET descubren una conservación excepcional en antiguos amonites que podría cambiar la forma de estudiar organismos marinos extintos.
Un equipo de
investigadores e investigadoras del CONICET
ha realizado un hallazgo considerado extraordinario en la Formación Vaca Muerta, ubicada en la cuenca
neuquina, en la provincia argentina de Mendoza. Los científicos encontraron
fósiles de amonites de aproximadamente 135 millones
de años de antigüedad que conservaban una estructura orgánica
extremadamente delicada, algo que hasta ahora nunca se había documentado en
este tipo de organismos.
El estudio,
publicado en la revista científica Communications
Biology, se centra especialmente en dos especies identificadas
como Bochianites neocomiensis y Lissonia
riveroi, cuyos ejemplares conservaban el periostraco, la capa orgánica más externa de la
concha presente en la mayoría de moluscos actuales.
Un descubrimiento sin precedentes en organismos extintos
La
investigación comenzó a partir de fósiles encontrados durante trabajos de campo
realizados por las investigadoras Beatriz
Aguirre Urreta y Luciana Marín,
quien desarrollaba su tesis doctoral.
Posteriormente
se incorporó al estudio Maisa Tunik,
investigadora del CONICET en el Instituto de Investigación en Paleobiología y
Geología (IIPG), con el objetivo de comprender por qué esta capa orgánica se
había conservado en algunos ejemplares y no en otros.
Los amonites
pertenecían al grupo de los amonoideos,
antiguos cefalópodos marinos emparentados lejanamente con los actuales
nautilos. Estos organismos habitaron los océanos durante unos 400 millones de años, hasta desaparecer hace
aproximadamente 66 millones de años,
durante la extinción masiva que también acabó con los dinosaurios.
Los
científicos consideran a los amonites fósiles fundamentales para la
investigación geológica, ya que evolucionaban rápidamente y aparecieron en
numerosos lugares del planeta, lo que permite utilizarlos como herramientas
para determinar la edad de las rocas y reconstruir antiguos ambientes marinos.
Una película más fina que un cabello humano
La principal
relevancia del hallazgo se encuentra en la conservación del periostraco, una
capa extremadamente frágil y delgada cuya función era iniciar la formación de
la concha y protegerla frente a procesos de desgaste y disolución.
Según los
investigadores, se trata de la primera vez
que esta estructura ha sido identificada en amonoideos del Cretácico,
algo considerado completamente inédito.
Los trabajos
con las muestras presentaron una enorme dificultad debido a la extrema
delicadeza del material.
El técnico
del IIPG Martín Rogel explicó que el periostraco es una
película "mucho más fina que un cabello humano" y que podía
deteriorarse o desprenderse fácilmente durante cualquier manipulación.
Por este
motivo, el equipo utilizó técnicas no destructivas como microtomografía y microscopía electrónica, que
permitieron estudiar los fósiles sin alterar su estructura.
Gracias a
estas herramientas fue posible detectar minerales como la pirita en las muestras y observar pequeñas marcas
dejadas por nanofósiles calcáreos sobre la superficie conservada.
Una puerta abierta para futuras investigaciones
Los
investigadores consideran que este descubrimiento podría modificar la manera de
analizar este tipo de materiales en el futuro.
Hasta ahora,
la mayoría de estudios sobre amonites se centraban casi exclusivamente en las
partes minerales de sus conchas, pero este hallazgo demuestra que materiales
orgánicos extremadamente delicados también pueden conservarse durante millones
de años si las condiciones son favorables.
El equipo
cree que la investigación abre nuevas posibilidades para realizar estudios
bioquímicos y de ultraestructura capaces de aportar información más precisa
sobre la biología, fisiología y evolución de estos antiguos habitantes de los
océanos.
El descubrimiento no solo aporta nuevos datos sobre organismos
desaparecidos hace millones de años, sino que también ofrece una nueva ventana
para comprender cómo evolucionó la vida marina a lo largo de la historia de la
Tierra.

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