Descubren en Argentina un ‘dientes de sable’ gigante que vivió hace 2,5 millones de años
Los fósiles de Pampaluctor calibar fueron recuperados en los acantilados de Miramar, en la provincia de Buenos Aires. Pese a su aspecto similar al de los grandes felinos de dientes de sable, pertenecía a un linaje completamente diferente y habría cazado mediante emboscadas e inmovilizando a sus presas con unas poderosas extremidades delanteras.
Un importante hallazgo paleontológico en los acantilados de Miramar,
en la provincia argentina de Buenos Aires, ha permitido identificar una nueva
especie de gran depredador que habitó las llanuras sudamericanas hace
aproximadamente 2,5 millones de años.
La especie ha recibido el nombre científico de Pampaluctor calibar
y sus restos fueron localizados en sedimentos correspondientes a la Formación
Vorohué, pertenecientes a la transición entre el Plioceno tardío y el
Pleistoceno temprano.
El estudio de los fósiles, publicado en la revista científica Alcheringa,
ha permitido estimar que el animal alcanzaba una masa corporal cercana a los
100 kilogramos.
El descubrimiento resulta especialmente valioso por la cantidad de
elementos pertenecientes al mismo individuo que pudieron recuperarse. Entre
ellos se encuentran seis vértebras cervicales, parte de la escápula derecha,
fragmentos del húmero y el radio derechos, una parte importante del fémur
izquierdo, parte de la tibia, dos vértebras caudales y un pequeño fragmento de
otro hueso de una extremidad.
Parecía un felino de
dientes de sable, pero no lo era
Una de las características más llamativas de Pampaluctor calibar era
la presencia de grandes colmillos superiores en forma de sable, una
apariencia que puede recordar inmediatamente a los conocidos félidos dientes de
sable.
Sin embargo, no pertenecía a ese grupo. Pampaluctor formaba parte de
los tilacosmílidos, integrantes de un linaje extinto de mamíferos depredadores
sudamericanos conocidos como esparasodontos y relacionados de forma lejana con
los marsupiales.
La semejanza entre ambos grupos constituye un ejemplo de evolución
convergente, un proceso mediante el cual animales con historias evolutivas
diferentes terminan desarrollando características anatómicas similares como
respuesta a formas de vida o presiones ambientales parecidas.
Los huesos de las extremidades aportan además información sobre cómo podía
cazar este depredador. Sus patas delanteras eran especialmente robustas y
estaban adaptadas para sujetar, mientras que las extremidades posteriores
eran considerablemente más cortas.
Esta combinación lleva a los investigadores a plantear que Pampaluctor
calibar habría sido principalmente un cazador de emboscada. En lugar
de perseguir durante largas distancias a sus presas, habría utilizado sus
poderosas extremidades anteriores para forcejear con ellas e inmovilizarlas
antes de emplear sus grandes dientes.
El hallazgo también tiene importancia para reconstruir los últimos
capítulos evolutivos de los grandes depredadores nativos de Sudamérica. Según
el estudio, el ejemplar se encuentra entre los registros más recientes
conocidos de los esparasodontos antes de la desaparición definitiva del
grupo.
Su antigüedad indica además que estos carnívoros sudamericanos consiguieron
sobrevivir durante parte del Gran Intercambio Biótico Americano, el
proceso que permitió el desplazamiento de numerosos animales entre América del
Norte y América del Sur después de establecerse la conexión terrestre entre
ambos continentes.
Los restos encontrados en Miramar ofrecen así una nueva pieza para conocer
cómo eran los ecosistemas sudamericanos hace 2,5 millones de años y cómo
vivieron algunos de los últimos representantes de un linaje de grandes
depredadores que había dominado el continente mucho antes de la llegada de los
carnívoros procedentes del norte.

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