La NASA confirma la importancia del océano Austral en la absorción de CO2
Las observaciones realizadas desde los aviones de investigación muestran que el océano Austral absorbe mucho más carbono de la atmósfera del que libera, lo que confirma que es un sumidero de carbono muy potente y un amortiguador importante para los efectos de las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por la actividad humana, según un nuevo estudio científico apoyado por la NASA.
Las investigaciones recientes habían generado
incertidumbre sobre la cantidad de dióxido de carbono (CO2) atmosférico que
absorben estas aguas heladas. Esos estudios estaban basados en mediciones de la
acidez del océano —que aumenta cuando el agua del océano absorbe CO2— tomadas
por instrumentos que flotan en el océano.
El nuevo estudio, publicado en Science, utilizó
observaciones de CO2 tomadas desde aeronaves para mostrar que el océano Austral
es un sumidero de carbono más potente de lo que se pensaba anteriormente y
desempeña un papel importante en la mitigación del impacto de los gases de
efecto invernadero. Las observaciones desde aeronaves fueron recopiladas
durante casi una década, de 2009 a 2018, durante tres experimentos de campo, incluida
la Misión de Tomografía Atmosférica (ATom, por sus siglas en inglés) de la NASA
en el año 2016.
“Las mediciones tomadas desde el aire muestran una
reducción del dióxido de carbono en la atmósfera inferior sobre la superficie
del océano Austral durante el verano, lo que indica la absorción de carbono en
el océano”, explicó Matthew Long, autor principal y científico del Centro
Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR, por sus siglas en inglés) en
Boulder, Colorado.
Se halló que el océano Austral absorbe
significativamente más CO2 en el verano del hemisferio sur de lo que libera en
el invierno, lo que lo convierte en un poderoso sumidero de carbono. Los datos
de las campañas aéreas también mostraron una mayor cantidad de carbono
absorbido por el océano Austral y una menor cantidad liberada que las
estimaciones hechas anteriormente utilizando datos de la acidez del océano. Los
hallazgos destacan la importancia de las observaciones hechas desde aviones
para comprender el ciclo del carbono.
La investigación fue financiada por la Fundación
Nacional de Ciencias, la NASA y la Administración Nacional Oceánica y
Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés).
El océano como
una esponja de CO2
Cuando las emisiones humanas de CO2 ingresan a la
atmósfera, parte de ese gas es absorbido por el océano, lo que desacelera el
aumento de la temperatura global y el cambio climático. El agua fría de las
profundidades del océano sube a la superficie a través de un proceso llamado
surgencia o afloramiento de aguas. Una vez en la superficie, el agua más fría
absorbe el CO2 de la atmósfera —a menudo con la ayuda de organismos
fotosintetizadores llamados fitoplancton— antes de hundirse nuevamente.
Los modelos informáticos basados en mediciones de
CO2 y otras propiedades oceánicas sugieren que el 40% del CO2 producido por la
actividad humana que se encuentra en el océano, en todo el mundo, fue absorbido
originalmente de la atmósfera por el océano Austral, lo que lo convierte en uno
de los sumideros de carbono más importantes de nuestro planeta. Pero medir el
flujo, o intercambio, de CO2 donde el aire se encuentra con el mar ha sido un
desafío.
En este estudio, el equipo utilizó mediciones aéreas de tres experimentos de campo: ATom, el estudio de observaciones polo a polo a bordo del avión HIAPER dedicado a la investigación medioambiental (HIPPO, por sus siglas en inglés) y el estudio aéreo de la relación O2/N2 y CO2 en el océano Austral (ORCAS, por sus siglas en inglés). En conjunto, estos proyectos capturaron un dato fundamental: el gradiente vertical de CO2 en la atmósfera. Por ejemplo, durante la campaña de ORCAS a principios de 2016, los científicos vieron una caída en las concentraciones de CO2 a medida que el avión descendía y una gran turbulencia cerca de la superficie del océano, lo que sugiere un intercambio de gases como el CO2 entre el aire y el océano.
El tomar mediciones de CO2 en el transcurso de
varios experimentos de campo sobrevolando el océano Austral les dio a los
científicos una serie de capturas del cambio vertical en el CO2 (llamadas
perfiles) a lo largo del tiempo y a lo largo del ciclo estacional del carbono.
Estos perfiles, sumados a un conjunto de varios modelos informáticos
atmosféricos, ayudaron al equipo a estimar el flujo de la cantidad de CO2
absorbido y liberado por el océano Austral durante todo el año.
Para obtener más información (en inlgés) sobre los
programas de investigación científica desde el aire de la NASA, visita:
https://airbornescience.nasa.gov/
Comentarios
Publicar un comentario