Japón da luz verde a reactivar la mayor central nuclear del mundo 14 años después del tsunami de Fukushima
La Asamblea de la prefectura japonesa de Niigata ha aprobado este lunes un proyecto de ley presupuestario que permite avanzar hacia la reactivación de la central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, la mayor del mundo, cerrada desde el desastre de Fukushima en 2011. La decisión supone un punto de inflexión en la política energética del país, aunque llega en un contexto de fuerte oposición social y persistentes dudas sobre la seguridad.
La planta,
operada por Tokyo Electric Power Company (Tepco) —la misma
compañía que gestionaba Fukushima Daiichi— cuenta con siete reactores
actualmente fuera de servicio. Con la aprobación parlamentaria, respaldada por
el gobernante Partido Liberal Democrático, la eléctrica podrá preparar el
reinicio de la Unidad 6, previsto
para el 20 de enero según la cadena pública NHK, aunque la compañía todavía no
confirma fecha oficial. De llevarse a cabo, sería la primera central bajo
control de Tepco en volver a operar desde el accidente nuclear de 2011 y
permitiría aumentar alrededor de un 2 % el
suministro eléctrico del área metropolitana de Tokio.
Seguridad y
rechazo social
El gobernador
de Niigata, Hideyo Hanazumi,
celebró la votación, pero insistió en que la seguridad será prioritaria.
“Garantizar la seguridad será un proceso continuo. Empezaremos a difundir las
medidas de seguridad y a preparar rutas de evacuación y refugios”, afirmó,
aunque reconoció que su aspiración es “un futuro con menor dependencia de la
energía nuclear”.
Sin embargo,
la oposición ciudadana sigue siendo significativa. Una encuesta reciente de la
prefectura reveló que el 60 % de
los residentes cree que no existen condiciones para el reinicio
y casi el 70 % duda de la capacidad de Tepco para operar la planta con
garantías. Para ganar apoyo local, la empresa se ha comprometido a invertir 100.000 millones de yenes en Niigata durante la
próxima década.
Entre los
opositores se encuentran antiguos desplazados de Fukushima, como la agricultora
y activista Ayako Oga, que
huyó en 2011 de la zona de exclusión y hoy denuncia que “cada noticia sobre el
reinicio es como revivir el miedo”.
Estrategia
energética nacional
El reinicio
encaja en la estrategia del Gobierno japonés para reducir
la dependencia de combustibles fósiles importados, que aún
representan entre el 60 % y el 70 % de la generación eléctrica. Japón, dirigido
desde hace dos meses por la primera ministra Sanae
Takaichi, pretende duplicar el peso de la energía nuclear hasta
alcanzar el 20 % en 2040, en un contexto de creciente demanda energética
impulsada por la digitalización y los centros de datos.
A más de una década del terremoto y tsunami que causaron cerca de
18.000 muertes y desencadenaron el accidente nuclear de Fukushima, la
reapertura de Kashiwazaki-Kariwa se interpreta como un paso
decisivo para la política energética japonesa, pero también
como una decisión que reabre heridas en una sociedad que todavía arrastra el
trauma del mayor desastre nuclear desde Chernóbil.











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