El ADN de un rinoceronte lanudo hallado en el estómago de un lobo aporta nuevas claves sobre su extinción
El análisis genómico de un ejemplar de hace 14.400 años apunta a una desaparición rápida vinculada al cambio climático y no a un declive progresivo.
Un equipo
internacional de científicos ha logrado secuenciar
por completo el genoma de un rinoceronte lanudo a partir de
restos encontrados en el estómago de un lobo de la Edad de Hielo, un hallazgo
que aporta nuevas evidencias sobre cómo y cuándo se extinguió esta especie.
El estudio indica que la desaparición del rinoceronte lanudo se produjo de
forma relativamente abrupta hace unos 14.000 años y no como consecuencia de un
deterioro genético prolongado.
La
investigación ha sido desarrollada por el Centro
de Paleogenética, una colaboración entre la Universidad de Estocolmo y el Museo de Historia Natural de Suecia, y ha
sido publicada en la revista científica Genome
Biology and Evolution.
Un hallazgo
excepcional en el permafrost
El genoma
procede de un fragmento de tejido momificado hallado durante la necropsia de un
cachorro de lobo encontrado en el permafrost cerca de la aldea de Tumat, en el
noreste de Siberia. El animal, conocido como Tumat-1, había ingerido carne de
rinoceronte poco antes de morir, lo que permitió que el tejido quedara excepcionalmente bien conservado gracias a las
condiciones de congelación permanente.
Según los
investigadores, se trata del primer caso
documentado en el que se recupera un genoma completo de un
animal de la Edad de Hielo a partir del contenido estomacal de otro ejemplar.
Comparación
genética y patrón de extinción
El equipo
comparó el genoma del rinoceronte de Tumat, datado en unos 14.400 años, con
otros dos genomas más antiguos, de aproximadamente 18.000 y 49.000 años. Los
resultados muestran que el ejemplar más reciente no
presentaba pérdida significativa de diversidad genética, un
indicador habitual cuando una especie atraviesa un declive poblacional
prolongado.
Este dato
sugiere que la extinción del rinoceronte lanudo no
fue gradual, sino que se produjo en un periodo relativamente
corto, posiblemente a lo largo de unos pocos siglos. Los investigadores apuntan
al cambio climático al final de la última glaciación
como la causa más probable de esta desaparición.
Avances
técnicos en paleogenómica
El estudio ha
sido liderado por J. Camilo Chacón-Duque, investigador del Centro de
Paleogenética y de la Universidad de Uppsala,
quien destaca que los avances recientes en técnicas de extracción y análisis de
ADN antiguo permiten ahora recuperar
información genética incluso de muestras consideradas de baja calidad.
El papel del
permafrost ha sido clave en este caso, al haber preservado el tejido casi
intacto durante miles de años, facilitando la secuenciación completa del
genoma.
Límites y
futuras investigaciones
Los autores
señalan que no existen muchos ejemplares de rinoceronte lanudo tan cercanos
cronológicamente a su extinción, por lo que no
se prevén estudios similares a corto plazo. No obstante, el
equipo continuará analizando en detalle los datos obtenidos y confía en que las
metodologías empleadas puedan aplicarse a otros restos fósiles difíciles de
estudiar.
Según los investigadores, este trabajo contribuye a comprender mejor los procesos de extinción de grandes mamíferos
y ofrece información relevante para el estudio de los impactos climáticos sobre
las especies, tanto en el pasado como en el contexto actual.











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