Indonesia toma medidas drásticas tras inundaciones que devastaron al orangután más raro del mundo
El gobierno de Indonesia ha anunciado una serie de acciones contundentes para enfrentar las consecuencias de las inundaciones y deslizamientos que azotaron la isla de Sumatra a finales de 2025 y que habrían acabado con hasta un 11 % de la población del orangután de Tapanuli, la especie de simio más rara del mundo, con menos de 800 individuos conocidos antes del desastre.
Este primate,
descubierto formalmente como especie independiente en 2017, habita
exclusivamente el frágil ecosistema
del bosque de Batang Toru en el norte de Sumatra. La catástrofe
—provocada por lluvias extremas vinculadas al ciclón «Senyar» que
desencadenaron inundaciones y deslizamientos a gran escala— no solo causó
grandes pérdidas humanas (más de 1 100 muertos)
y desplazamientos masivos, sino que también devastó bosques críticos que eran
hogar de esta especie en peligro crítico de extinción.
Tras las
investigaciones impulsadas por el gobierno del presidente Prabowo Subianto, una fuerza
de tarea especial evaluó el papel que la deforestación y las
actividades industriales pudieron haber tenido en agravar
los riesgos de inundación y deslizamientos al debilitar la
cobertura forestal y la estabilidad de las cuencas naturales.
Como
resultado de esta auditoría ambiental, se revocaron
los permisos de operación de 28 empresas que operaban en
sectores como minería, plantaciones de palma aceitera, explotación forestal y
proyectos hidroeléctricos en la región afectada. Entre estas compañías se
encuentran:
·
PT Agincourt Resources,
que gestiona la mina de oro Martabe en Sumatra.
·
PT North Sumatra Hydro Energy, vinculada a la construcción de una planta hidroeléctrica en la
cuenca del río Batang Toru.
·
Otras
empresas relacionadas con actividades forestales y de plantación que operaban
sobre millones de hectáreas de bosque.
Además de la
revocación de permisos, el gobierno ha presentado
demandas civiles contra seis compañías, buscando aproximadamente 4,8 billones de rupias (unos 285 millones de
dólares) en compensaciones por daños ambientales en cerca de 2 500 hectáreas de ecosistemas degradados.
Estas
acciones han sido recibidas con aprobación
por parte de grupos ambientalistas y conservacionistas, que
llevaban años advirtiendo sobre los riesgos que la deforestación, la minería y
la expansión de plantaciones representan para la biodiversidad de Sumatra.
Organizaciones como Mighty Earth
destacaron que la protección del Batang Toru,
uno de los últimos refugios de alta biodiversidad del planeta, es esencial para
la supervivencia del orangután de Tapanuli y de muchas otras especies.
Sin embargo,
expertos también han señalado que la relación directa entre actividades
industriales y la catástrofe natural sigue siendo objeto de debate científico.
Algunos estudios preliminares sugieren que las
lluvias extremas por sí solas fueron un factor clave en los
deslizamientos, aunque la vulnerabilidad creada por la pérdida de cubierta
forestal pudo haber exacerbado los daños.
Las
autoridades han señalado que estas medidas forman parte de un cambio de enfoque más amplio para hacer cumplir
las regulaciones ambientales, prevenir futuros desastres y promover la restauración de los bosques críticos. Los
críticos, sin embargo, piden que las revocaciones no se limiten a acciones
temporales y que se acompañen de planificación
a largo plazo y reconstrucción ecológica real para asegurar que
los hábitats no sigan degradándose.

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