La búsqueda de vida extraterrestre se reduce a 100 señales inexplicables (por ahora)

Un equipo de investigadores de la Universidad de California en Berkeley ha culminado en 2025 uno de los análisis más exhaustivos realizados hasta la fecha en la búsqueda científica de inteligencia extraterrestre. El proyecto SETI@home ha logrado filtrar cerca de 12.000 millones de detecciones de radio recogidas desde 1999 hasta reducirlas a alrededor de 100 señales que, por el momento, no tienen una explicación conocida.

Los resultados del trabajo se recogen en dos artículos científicos publicados en 2025, que detallan tanto el proceso de recopilación y procesamiento de datos como el análisis final de las señales seleccionadas. Las observaciones proceden principalmente del Observatorio de Arecibo, una de las instalaciones radioastronómicas más importantes del mundo hasta su colapso en 2020.

SETI@home fue creado en 1999 con el objetivo de aprovechar la computación distribuida, utilizando millones de ordenadores domésticos en todo el mundo para analizar grandes volúmenes de datos astronómicos. El proyecto permitió procesar una cantidad de información muy superior a la que podía abordarse con los recursos científicos tradicionales de la época.

Según explica David Anderson, científico informático de la Universidad de California en Berkeley y cofundador del proyecto, durante años la acumulación de datos superó la capacidad de realizar un análisis final en profundidad. No fue hasta aproximadamente 2016 cuando se desarrollaron métodos adecuados para interpretar de forma sistemática las señales recopiladas a lo largo de casi dos décadas.

La metodología descrita en los estudios se basa en la identificación de picos de energía en frecuencias concretas y en posiciones específicas del cielo, características que podrían corresponder a emisiones no naturales. Para ello, los investigadores diseñaron nuevos algoritmos capaces de descartar interferencias procedentes de satélites, radares y otras fuentes terrestres, reduciendo progresivamente el conjunto inicial de datos.

Tras este proceso, el análisis se centró en unas 100 señales que cumplen los criterios establecidos y que quedan pendientes de observaciones adicionales. No obstante, los investigadores subrayan que ninguna de ellas puede considerarse, por ahora, una prueba de origen extraterrestre.

Eric Korpela, astrónomo del mismo centro universitario, señala que el análisis completo de todas las señales sigue estando limitado por la necesidad de revisión humana directa, lo que ralentiza la interpretación final. Aun así, los autores destacan que el proyecto ha alcanzado el mayor nivel de sensibilidad logrado hasta ahora en la búsqueda de señales de banda estrecha en amplias regiones del cielo.

Los científicos reconocen también las limitaciones del proyecto, derivadas en parte de las decisiones técnicas adoptadas a finales de los años noventa, cuando la capacidad computacional era mucho menor. Algunas señales podrían haber sido descartadas junto al ruido durante las primeras fases del filtrado, una incertidumbre que no puede resolverse completamente.

Pese a ello, los responsables de SETI@home consideran que el proyecto ha marcado un hito científico. Aunque no se ha confirmado la detección de inteligencia extraterrestre, el trabajo ha permitido establecer límites más precisos sobre qué tipo de señales pueden descartarse y ha dejado un legado de datos, herramientas y métodos que servirán de base para futuras investigaciones en este campo.

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