Pandora inicia su misión espacial para estudiar atmósferas de exoplanetas
El satélite Pandora de la NASA fue lanzado el 11 de enero a bordo de un Falcon 9 y analizará durante un año las atmósferas de al menos 20 planetas fuera del sistema solar.
El satélite Pandora, desarrollado por la NASA, ha iniciado su misión científica
tras ser puesto en órbita el pasado domingo 11 de enero a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX, desde la base espacial de Vandenberg, en California. Pandora era el
principal cargamento de la misión Crepúsculo, en la que se lanzaron cerca de 40
satélites de distintos operadores.
Pandora tiene
como objetivo principal el estudio detallado de las atmósferas de al menos 20
exoplanetas a lo largo de una misión prevista de un año. El satélite, con una
masa de 325 kilogramos, está equipado con un telescopio de 45 centímetros de
diámetro diseñado para observar tránsitos planetarios, el fenómeno que se
produce cuando un planeta pasa por delante de su estrella y provoca una leve
disminución de su brillo.
Este método
de observación es uno de los más eficaces para el descubrimiento y análisis de
exoplanetas. En el caso de Pandora, permitirá diferenciar con mayor precisión
los efectos provocados por las manchas estelares y otras irregularidades de la
estrella anfitriona, filtrando estas interferencias para obtener datos más
fiables sobre la atmósfera del planeta observado.
Según ha
explicado la NASA, el satélite medirá de forma simultánea el brillo de las
estrellas en el espectro visible y recogerá datos en el infrarrojo. Este
enfoque permitirá separar el espectro de la estrella del espectro del planeta y
determinar con mayor exactitud qué elementos químicos están presentes en la
atmósfera de estos mundos lejanos. El foco principal de la misión está en
planetas donde predominan componentes como el vapor de agua o el hidrógeno.
El
lanzamiento incluyó además más de tres decenas de satélites secundarios, entre
ellos diez dispositivos de la serie Aether de Kepler Communications y dos
nuevos radares de observación terrestre Acadia de Capella Space. Este tipo de
misiones compartidas se ha convertido en una práctica habitual para SpaceX, que
ya ha realizado numerosos lanzamientos similares dentro de los programas
Transporter y Bandwagon, destinados a colocar en órbita múltiples cargas de
distintos clientes en un solo vuelo.
La primera
etapa del Falcon 9 aterrizó con éxito en las instalaciones de Vandenberg tras
la separación, completando así su quinto vuelo operativo. La misión Crepúsculo
recibe su nombre por la órbita especial en la que se han situado los satélites,
conocida como órbita sincronizada con el sol o “amanecer-anochecer”, que sigue
la línea entre el día y la noche y permite observaciones continuas tanto de la
Tierra como del espacio profundo.
Con el inicio
de esta misión, Pandora se suma a los esfuerzos internacionales para
profundizar en el conocimiento de los exoplanetas y avanzar en la comprensión
de sus atmósferas, un paso clave para estudiar la diversidad de mundos más allá
del sistema solar.










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