Un estudio revela que el T-Rex no alcanzaba la madurez hasta los 40 años
Una investigación basada en el análisis microscópico de huesos fósiles concluye que el Tyrannosaurus rex creció de forma gradual durante décadas y no alcanzó la madurez completa hasta edades mucho más avanzadas de lo que se creía.
Un nuevo
estudio científico ha modificado de forma significativa el conocimiento sobre
el crecimiento y la madurez del Tyrannosaurus
rex, uno de los dinosaurios más estudiados y conocidos del
registro fósil. La investigación, realizada por un equipo de científicos
estadounidenses y publicada en la revista PeerJ,
concluye que esta especie no alcanzaba su tamaño adulto completo hasta
alrededor de los 40 años, casi
quince años más tarde de lo que indicaban las estimaciones aceptadas hasta
ahora.
Hasta la
publicación de este trabajo, la mayoría de estudios situaban el final del
crecimiento del T-Rex en torno a los 25 años,
basándose en recuentos previos de anillos de crecimiento óseo. Sin embargo, el
nuevo análisis demuestra que estos dinosaurios continuaban creciendo de manera
lenta pero constante durante décadas, lo que implica una esperanza de vida más
larga y una etapa de desarrollo mucho más prolongada.
Análisis detallado de huesos fósiles
Para llegar a
estas conclusiones, los investigadores analizaron 17
especímenes de tiranosaurios, procedentes principalmente de
museos de Montana y Dakota del Norte. Entre ellos se incluyen ejemplares
conocidos como Jane y Petey,
cuyos patrones de crecimiento ya habían generado debate en estudios anteriores.
El equipo
cortó y pulió huesos fosilizados de las patas hasta hacerlos casi transparentes
y los examinó mediante microscopía
con luz polarizada, una técnica que permite identificar con
mayor precisión los anillos de crecimiento anual. Estas marcas, similares a las
de los árboles, registran tanto los periodos de crecimiento activo como las
fases de ralentización o parada asociadas a factores como el estrés ambiental o
la escasez de alimento.
El matemático
Nathan Myhrvold, uno de los autores del estudio, ha señalado que la
interpretación de estas marcas es compleja y que los protocolos tradicionales
podrían haber subestimado la edad real de los animales. Según el investigador,
el nuevo enfoque ofrece una curva de crecimiento más coherente y ajustada a los
datos fósiles disponibles.
Crecimiento lento y madurez tardía
Los
resultados indican que el T-Rex experimentaba su fase de crecimiento más rápido
entre los 14 y los 29 años, periodo en el que podía ganar
entre 360 y 540 kilogramos por año. Tras este pico,
entraba en una etapa prolongada de crecimiento lento, denominada fase subadulta,
que se extendía entre 10 y 15 años
adicionales antes de alcanzar el tamaño adulto definitivo.
Este patrón
sugiere que el proceso de desarrollo del T-Rex se prolongaba durante gran parte
de su vida, lo que podría haber tenido implicaciones ecológicas relevantes.
Según el coautor del estudio Jack Horner, este crecimiento gradual habría
permitido a los individuos jóvenes ocupar distintos nichos dentro del
ecosistema, cazando presas más pequeñas antes de convertirse en depredadores
dominantes.
Nuevas preguntas abiertas
El estudio
también advierte de que algunos fósiles analizados presentan patrones de
crecimiento distintos al resto del conjunto, lo que abre la posibilidad de que
ciertos ejemplares, como Jane
y Petey, pertenezcan en realidad a una especie diferente
dentro del grupo de los tiranosaurios, como el propuesto Nanotyrannus.
Esta circunstancia podría influir en la interpretación global de los datos y
requerirá investigaciones adicionales.
Los autores
subrayan que estos hallazgos obligan a revisar los
modelos actuales sobre la biología y la longevidad del T-Rex, y
refuerzan la idea de que el crecimiento de los grandes dinosaurios carnívoros
fue más complejo y prolongado de lo que se pensaba hasta ahora.










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