Arqueólogos documentan huellas humanas y animales de hace 2.000 años en una playa de Escocia antes de que el mar las borrara
Las marcas, descubiertas tras recientes tormentas en la costa este escocesa, fueron registradas contrarreloj por un equipo científico antes de desaparecer bajo la acción de las mareas en menos de 48 horas.
La costa de Lunan Bay, en el condado de Angus, ha sido escenario de un
hallazgo arqueológico tan excepcional como efímero. Un conjunto de huellas
humanas y animales de unos 2.000 años de antigüedad quedó al descubierto tras
varios temporales que removieron la arena y dejaron expuesta una antigua capa
de arcilla. Apenas dos días después, el mar volvió a cubrirlas y las borró para
siempre.
El descubrimiento se produjo de manera casual, cuando dos paseantes
observaron unas marcas inusuales en el suelo arcilloso que había emergido tras
las tormentas. Las formas, claramente definidas, correspondían a pisadas
humanas descalzas y a huellas de animales, entre ellos ciervos, que habrían
transitado por lo que en su momento fue un entorno estuarino.
Un testimonio de la
Edad del Hierro
Los primeros análisis sitúan las huellas en la Edad del Hierro tardía
Alertados por el hallazgo, especialistas de la Universidad de Aberdeen se
desplazaron de inmediato al lugar. El equipo, dirigido por la profesora Kate
Britton, trabajó bajo condiciones meteorológicas adversas para limpiar
cuidadosamente la superficie, documentar cada impresión y obtener moldes y
modelos digitales en tres dimensiones.
La investigadora subrayó la fragilidad extrema de este tipo de
evidencias, que solo se conservan cuando se combinan circunstancias
geológicas y ambientales muy concretas. En este caso, la erosión costera dejó
al descubierto el antiguo nivel de arcilla, pero esa misma dinámica marina
terminó por destruirlo en cuestión de horas.
Una carrera contra el
tiempo
Durante el breve intervalo en que las huellas permanecieron visibles, los
arqueólogos realizaron fotografías de alta resolución, levantamientos
topográficos y escaneos con dron para generar un registro científico completo.
Gracias a esa documentación será posible estudiar la morfología de las pisadas,
estimar la estatura aproximada de las personas que caminaron por la zona y
analizar el contexto ambiental en el que se produjeron.
En menos de 48 horas, la subida de la marea y la acción constante del
oleaje devolvieron la playa a su apariencia habitual. Las huellas
desaparecieron sin dejar rastro físico, aunque su memoria científica queda
preservada en moldes y archivos digitales.
El hallazgo ofrece una ventana directa a la vida cotidiana de hace dos
milenios, mostrando un instante congelado en el tiempo: seres humanos y
animales compartiendo un mismo paisaje costero en el norte de Escocia, mucho
antes de que la historia escrita recogiera su presencia.





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