Titan, la gran luna de Saturno, podría haberse formado tras la colisión de dos lunas gigantes hace unos 400 millones de años

Un estudio científico propone que Titán, la mayor luna de Saturno, no se originó de forma gradual hace miles de millones de años, sino como resultado de una violenta colisión entre dos lunas antiguas del sistema, un evento que también podría estar relacionado con la formación de los icónicos anillos del planeta.

Tradicionalmente se creía que Titán —el segundo satélite más grande del Sistema Solar y el único con una densa atmósfera— se formó en el disco de material que rodeó a Saturno poco después de su nacimiento. Sin embargo, una investigación liderada por el científico Matija Ćuk y aceptada para publicación en The Planetary Science Journal sugiere que este no es el caso y que su origen podría ser mucho más reciente y dramático.

Una colisión cataclísmica entre lunas

Según los investigadores, datos procedentes de la misión Cassini y modelos por simulación indican que Titán pudo formarse hace unos 400 millones de años cuando dos lunas preexistentes, quizá de gran tamaño, chocaron violentamente entre sí en el entorno de Saturno. Este impacto habría fusionado gran parte de sus materiales para crear la luna tal como la conocemos hoy, explicando su tamaño, su atmósfera espesa de nitrógeno y metano y la relativa juventud de ciertas características de su superficie.

Este modelo no solo ofrece una explicación para la formación de Titán, sino que también proporciona una pieza al rompecabezas de varios enigmas del sistema saturniano: la extraordinaria inclinación del eje de Saturno, la órbita peculiar de algunos satélites como Hiperión o Jápeto, y la sorprendentemente joven edad de los famosos anillos de Saturno. Según la hipótesis, los fragmentos liberados por la colisión habrían quedado en órbita y podrían haber servido como materia prima para la formación de los anillos pocos cientos de millones de años después.

Evidencias y pruebas futuras

Uno de los argumentos a favor de esta colisión es la resonancia orbital entre Titán y Hiperión, un pequeño satélite de Saturno con una órbita especialmente irregular. Esta resonancia sugiere una historia dinámica relativamente reciente que encaja con la hipótesis de un evento catastrófico en el pasado no tan distante.

Aunque la propuesta es prometedora, todavía no puede considerarse definitiva. La NASA tiene prevista la misión Dragonfly, un lander nuclear que se desplazará por la superficie de Titán en la década de 2030. Los datos que recoja —incluyendo la composición de rocas, capas geológicas y la historia de impactos— podrían ofrecer evidencias directas que confirmen o refuten la teoría de la colisión entre lunas y aportar mayor claridad sobre la historia de este intrigante mundo.

En cualquier caso, esta nueva visión plantea un sistema saturniano mucho más activo y turbulento de lo que se pensaba, sugiriendo que las lunas más grandes como Titán pueden surgir no solo por acreción gradual, sino también a través de encuentros violentos y cataclísmicos entre antiguos cuerpos celestes.

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