El Gran Colisionador de Hadrones se apagará durante cuatro años para multiplicar por diez su potencia

El CERN prepara la mayor transformación de la historia del acelerador de partículas más potente del mundo para buscar nueva física y ampliar el conocimiento del universo.

El Gran Colisionador de Hadrones (LHC), la gigantesca máquina científica del CERN situada bajo la frontera entre Francia y Suiza, se apagará en junio de 2026 para afrontar una profunda modernización que se prolongará durante casi cuatro años y que permitirá multiplicar por diez su capacidad de colisión de partículas.

La operación, conocida como LS3 (Long Shutdown 3), supondrá el mayor proceso de actualización realizado hasta ahora en el acelerador de partículas más importante del planeta y transformará el actual LHC en el futuro HL-LHC (High Luminosity Large Hadron Collider), una versión mucho más avanzada y potente.

El objetivo: buscar nueva física

El propósito principal de esta enorme modernización es aumentar de forma masiva el número de colisiones entre partículas para poder estudiar fenómenos extremadamente raros y avanzar en preguntas fundamentales de la física moderna.

Gracias a esta actualización, los científicos esperan obtener una cantidad de datos nunca vista hasta ahora, multiplicando las posibilidades de detectar nuevas partículas o fenómenos que podrían ir más allá del actual Modelo Estándar de la física.

Entre los grandes enigmas que el CERN intenta resolver figuran cuestiones como el origen de la materia oscura, la naturaleza de la antimateria o las fuerzas fundamentales que gobiernan el universo.

La máquina más compleja jamás construida

El Gran Colisionador de Hadrones es considerado una de las infraestructuras científicas más complejas creadas por el ser humano.

Se encuentra en un túnel circular de 27 kilómetros de longitud, situado a unos 100 metros bajo tierra entre Francia y Suiza, cerca de Ginebra.

Desde que comenzó a operar en 2010, el LHC ha protagonizado algunos de los mayores avances científicos de las últimas décadas, especialmente el histórico descubrimiento del bosón de Higgs en 2012, una partícula clave para explicar por qué la materia tiene masa.

Diez veces más colisiones

La futura versión HL-LHC permitirá incrementar enormemente la llamada “luminosidad” del acelerador, es decir, la cantidad de colisiones que puede generar.

Los científicos esperan que la nueva máquina produzca hasta diez veces más colisiones que el sistema actual, aumentando drásticamente las probabilidades de detectar fenómenos extremadamente raros o partículas desconocidas.

Para lograrlo será necesario sustituir imanes superconductores, renovar detectores, actualizar sistemas electrónicos y modificar gran parte de la infraestructura interna del colisionador.

El CERN no dejará de investigar

Aunque el LHC permanecerá apagado hasta aproximadamente 2030, el CERN continuará desarrollando investigaciones y trabajos científicos durante este periodo.

Miles de ingenieros, físicos y técnicos participarán en la modernización de las instalaciones mientras se preparan los futuros experimentos que marcarán la próxima década de la física de partículas.

Una nueva era para la física

La comunidad científica considera esta actualización una oportunidad histórica para abrir una nueva etapa en el conocimiento del universo.

El propio CERN reconoce que el HL-LHC podría permitir descubrimientos que hoy todavía ni siquiera pueden preverse, igual que ocurrió con hallazgos anteriores como el bosón de Higgs o nuevas partículas subatómicas detectadas en los últimos años.

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