Sudáfrica comienza a inyectar material radiactivo en rinocerontes para frenar la caza furtiva

El innovador proyecto busca convertir los cuernos en “detectables” en aeropuertos y fronteras para combatir uno de los tráficos ilegales más lucrativos del planeta.

Científicos sudafricanos han comenzado a utilizar material radiactivo en los cuernos de rinocerontes como parte de una nueva estrategia para combatir la caza furtiva y el tráfico ilegal de esta especie amenazada.

La iniciativa, conocida como Proyecto Rhisotope, está liderada por investigadores de la Universidad de Witwatersrand, en Johannesburgo, y aprovecha la misma tecnología empleada en aeropuertos y puertos internacionales para detectar armas nucleares y materiales radiactivos.

Cómo funciona el sistema

El procedimiento se realiza con los animales sedados. Los científicos perforan el cuerno e introducen pequeños chips con radioisótopos, además de aplicar miles de micropuntos radiactivos sobre la zona.

Las dosis utilizadas son extremadamente bajas y, según los investigadores, no representan riesgo ni para el rinoceronte ni para el ecosistema. Sin embargo, sí son suficientes para activar los sistemas de detección de radiación instalados en fronteras y aeropuertos internacionales.

De esta forma, cualquier intento de sacar ilegalmente un cuerno del país podría disparar automáticamente las alarmas y activar una respuesta policial inmediata.

Un mercado negro multimillonario

El tráfico de cuernos de rinoceronte se ha convertido en uno de los negocios ilegales más rentables del mundo.

Según los investigadores, el cuerno puede alcanzar precios de hasta 60.000 dólares por kilogramo, superando en algunos mercados ilegales al oro, los diamantes o incluso la cocaína.

La demanda procede principalmente de países asiáticos como China y Vietnam, donde todavía se atribuyen al cuerno propiedades medicinales y simbólicas pese a que no existe evidencia científica que respalde esos supuestos beneficios.

En realidad, el cuerno está compuesto básicamente por queratina, la misma proteína presente en uñas y cabello humanos.

Un rinoceronte muerto cada 20 horas

La situación de la especie continúa siendo crítica. Hace un siglo existían alrededor de 500.000 rinocerontes en África y Asia, mientras que actualmente apenas sobreviven unos 27.000 ejemplares, la mayoría en Sudáfrica.

Los responsables del proyecto recuerdan que en Sudáfrica muere aproximadamente un rinoceronte cada 20 horas debido a la caza furtiva.

Solo en 2023 fueron abatidos cerca de 500 rinocerontes en el país africano pese al incremento de medidas de vigilancia y protección.

El material dura hasta cinco años

Una de las ventajas del sistema es que los radioisótopos utilizados pueden permanecer activos en el cuerno durante aproximadamente cinco años, reduciendo la necesidad de intervenciones constantes sobre los animales.

Las primeras pruebas se han realizado ya en varios rinocerontes y, según los investigadores, los resultados preliminares indican que el procedimiento es seguro.

Podría ampliarse a elefantes y pangolines

Si el proyecto demuestra eficacia frente al tráfico ilegal, los científicos plantean extender el sistema a otras especies gravemente amenazadas por el mercado negro, como elefantes o pangolines.

El objetivo final es utilizar la propia infraestructura global de control nuclear y radiológico como herramienta contra el tráfico de fauna salvaje, uno de los principales factores de extinción de especies en el planeta.

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