¿Por qué hay una zona del Atlántico Norte que se enfría mientras el planeta se calienta?
La Agencia Estatal de Meteorología señala que el enfriamiento observado al sur de Groenlandia está relacionado con la pérdida de intensidad de la circulación oceánica del Atlántico, un fenómeno asociado al cambio climático.
La
Agencia
Estatal de Meteorología (AEMET) ha explicado el origen de la
conocida como "burbuja
fría" del Atlántico Norte, una zona oceánica situada al
sur de Groenlandia que presenta temperaturas inferiores a las habituales en un
contexto global marcado por el calentamiento del planeta.
Según
ha señalado la agencia meteorológica a través de una serie de publicaciones
divulgativas, esta anomalía térmica no contradice el cambio climático, sino que
podría ser una de sus consecuencias indirectas.
La
explicación se encuentra en el debilitamiento de la Circulación
Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC), un complejo sistema
de corrientes marinas que transporta calor desde las regiones tropicales hacia
las altas latitudes del hemisferio norte.
Una
gran corriente que distribuye el calor oceánico
La
AMOC funciona como una enorme cinta transportadora oceánica que redistribuye el
calor entre distintas regiones del Atlántico.
Gracias
a este mecanismo, las aguas cálidas procedentes de latitudes bajas se desplazan
hacia el norte, contribuyendo a regular el clima de amplias zonas del planeta,
especialmente en Europa occidental y el Atlántico Norte.
La
AEMET explica que, cuando esta circulación pierde intensidad, el transporte de
calor hacia las regiones cercanas al Ártico se reduce, provocando un descenso
de la temperatura superficial del océano en determinadas áreas.
Precisamente,
este fenómeno es el que se observa actualmente en la denominada "burbuja
fría" situada al sur de Groenlandia.
Un
estudio relaciona el fenómeno con el cambio climático
La
agencia meteorológica hace referencia a una investigación reciente liderada por
el climatólogo Stefan Rahmstorf, que atribuye el enfriamiento
detectado en esta zona oceánica al debilitamiento progresivo de la AMOC.
El
estudio analiza la evolución de los flujos de calor oceánicos durante las
últimas décadas y concluye que la reducción de la intensidad de esta gran
corriente atlántica explica buena parte de la anomalía térmica observada.
Los
investigadores consideran que la disminución del transporte de calor hacia el
norte está generando una región relativamente más fría en medio de un océano
que, en términos generales, continúa calentándose.
El
deshielo de Groenlandia, entre los factores clave
La
AEMET destaca además que el fenómeno está relacionado con los efectos del
calentamiento global sobre Groenlandia.
El
aumento de las temperaturas está acelerando el deshielo de la gran isla ártica,
incorporando grandes cantidades de agua dulce al Atlántico Norte.
Esta
aportación modifica la densidad y la salinidad de las aguas superficiales,
factores esenciales para el funcionamiento de la circulación oceánica profunda
que alimenta la AMOC.
Los
científicos consideran que estos cambios pueden estar contribuyendo al
debilitamiento progresivo de esta corriente oceánica.
Posibles
consecuencias climáticas
Aunque
los investigadores continúan estudiando la evolución del fenómeno, el
debilitamiento de la AMOC es uno de los procesos que más interés despierta
actualmente en la comunidad científica por sus posibles implicaciones
climáticas a largo plazo.
Los
expertos señalan que una alteración significativa de esta circulación podría
influir en los patrones meteorológicos del Atlántico Norte, modificar la
distribución de temperaturas oceánicas y afectar al clima de distintas regiones
del planeta.
Por
el momento, la denominada "burbuja fría" constituye uno de los
principales indicios observados por los científicos para analizar la evolución
futura de este importante sistema de corrientes oceánicas.










Comentarios
Publicar un comentario