Cambio climático: Europa puede afrontar una megasequía de cinco años a partir de 2030

El calor extremo y la sequía típicos del clima de fin del siglo XXI pueden ocurrir pronto en Europa y repetidamente. Es la principal conclusión de un trabajo publicado este jueves en la revista Communications Earth & Environment (del grupo Nature) por un equipo de investigadores que aseguran que los niveles de calor y sequía que se consideraban prácticamente imposibles hace 20 años alcanzan ahora una probabilidad de 1 entre 10, y a partir de una fecha tan temprana como la década de 2030.

El trabajo, liderado por la española Laura Suárez-Gutiérrez, investigadora de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETHZ), se publica el mismo día en que comienza la Cumbre del Clima de Emiratos Árabes (COP28). Los autores han empleado el modelo climático MPI Grand Ensemble del Instituto Max Planck, capaz de poner en marcha hasta un centenar de simulaciones del clima planetario a la vez. “Con este modelo global de clima podemos simularlo cien veces, es decir, es como observar la evolución de cien Tierras desde 1850”, explica la autora a elDiario.es. Su intención era comprobar, con la tecnología más precisa disponible, cómo de probables serían las peores condiciones posibles para la salud humana, en referencia a niveles de calor y sequías extremas. Todo ello en diferentes niveles del cambio climático, con un aumento de temperatura por encima de los 2ºC que, según los trabajos más recientes y la propia ONU, es el escenario hacia el que nos dirigimos. 

 “Queríamos fijarnos no solo en altas temperaturas, sino en eventos combinados que sean relevantes, como altas temperaturas que coinciden con sequías, la sucesión de noches con temperaturas nocturnas muy altas o calor húmedo, condiciones que son relevantes para los ecosistemas y la salud humana”, indica Suárez-Gutiérrez. Y también ver si esas condiciones pueden ocurrir, cómo de probable sería que volviera a ocurrir el año siguiente. “¿Y cuándo podría ocurrir por primera vez? Nos hemos dado cuenta de que muy pronto”, asegura la investigadora. “Y vemos que lo que era casi imposible en las predicciones de hace 20 años ahora ya no lo es: puede suceder y en algunos casos incluso ya ha ocurrido”.

Probabilidad de que los extremos ocurran en un año, y en los siguientes 2 o 5 años, también, para los períodos que comienzan en los años 2000-2024 (colores claros), 2025-2049 (colores medios) y 2050-2074. (colores oscuros) Suárez-Gutiérrez et al.

El clima de las próximas décadas en Europa se ve muy afectado en general por el estado del Atlántico Norte, según estos modelos. Con un océano más cálido de lo normal, se hace dos veces más probable exceder los niveles de estrés de fin de siglo por calor único o combinado con sequía ya en 2030. Pero no sólo los extremos de calor y sequía son cada vez más frecuentes, sino que la gama de temperatura y falta de agua que podemos llegar a experimentar bajo los mismos niveles de calentamiento global también se está ampliando cada década. Hasta el punto de que ya en algún momento a partir de 2030 podrían producirse megasequías de cinco años de duración.

No se debe concluir erróneamente que estamos condenados a que suceda, sino que a medida que aumenta la temperatura y el Atlántico se encuentra en un estado más cálido de lo normal, más probables se hacen eventos que antes eran impensables

Sobre la probabilidad, aclara la investigadora, lo que significan estas cifras es que de cada 10 años considerados en la simulación estos escenarios adversos pasa en uno. “Hablamos de eventos que pasan una vez cada 10 años o diez veces cada siglo”, detalla. No se debe concluir erróneamente que estamos condenados a que suceda, sino que debemos tener en cuenta que, a medida que aumenta la temperatura y el Atlántico se encuentra en un estado más cálido de lo normal, más probables se hacen eventos que antes eran impensables.

¿Por qué se han centrado en simular condiciones de calor y sequía y se han dejado otros eventos extremos como lluvias torrenciales o inundaciones? Porque para este tipo de fenómenos meteorológicos el modelo global no tiene suficiente resolución. “Estamos en los límites de lo que nuestros ordenadores pueden generar”, explica Suárez-Gutiérrez. Por otro lado, aunque los daños producidos por los eventos relacionados de calor y sequía son más difíciles de cuantificar (producen muertes e ingresos relacionados con la temperatura, frente a muertes directas o daños físicos en infraestructuras), los escenarios de este tipo pueden tener consecuencias catastróficas para una sociedad. “Un evento extremo como los que se esperaban para el final del siglo sería devastador”, indica.

Este tipo de eventos no tienen precedentes en el registro histórico más reciente, advierten los autores, pero eso no quiere decir que no hayan sucedido en el pasado. Y tenemos pruebas de que las llamadas “megasequías” desencadenaron crisis sociales que pusieron la puntilla a muchas civilizaciones, desde los los anasazi del suroeste de América del Norte, a los mayas de Mesoamérica y la dinastía Yuan de China, entre otros. Un estudio reciente indicaba que en muchas áreas de la Tierra, como Pakistán, India, China y el África subsahariana, el calentamiento medio global superior a 2ºC excederá lo que el cuerpo humano es capaz de soportar y hará inhabitables amplias regiones del planeta. Y lo sucedido en los últimos tres años está empezando a obligar a los meteorólogos a reconsiderar las escalas en las que están midiendo los efectos de la crisis climática.

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