Nacen crías sanas de una ratona expuesta a microgravedad y radiación en el espacio

Una hembra dio a luz a nueve crías después de pasar dos semanas en el espacio, un hito relevante para la investigación sobre reproducción de mamíferos en condiciones espaciales.

El 31 de octubre, cuatro ratones fueron enviados al espacio a bordo de una nave china como parte de un experimento científico centrado en el estudio de la reproducción de mamíferos tras la exposición a la microgravedad y a la radiación espacial. Los animales permanecieron en órbita durante dos semanas, a una altitud aproximada de 400 kilómetros, y regresaron a la Tierra el 14 de noviembre en buen estado de salud.

El 10 de diciembre, una de las hembras que había participado en la misión dio a luz a nueve crías, de las cuales seis sobrevivieron y, según los investigadores, presentan un desarrollo normal. El nacimiento se produjo tras una gestación sin incidencias aparentes.

Este experimento supone un avance relevante respecto a investigaciones anteriores, ya que en este caso la madre estuvo expuesta directamente al entorno espacial antes de la concepción. En estudios previos, la reproducción se había evaluado utilizando esperma de ratones sometidos a radiación espacial, pero sin que las hembras hubieran viajado al espacio.

Durante la misión, los ratones vivieron en un hábitat especialmente diseñado, con control de luz y oscuridad en ciclos de 12 horas, suministro de agua automatizado y una dieta adaptada. Un retraso imprevisto en el regreso obligó a prolongar la estancia en órbita, lo que llevó a los responsables del experimento a utilizar alimentos de emergencia, entre ellos leche de soja, tras comprobar su seguridad para los animales. Un sistema de monitorización basado en inteligencia artificial permitió seguir en tiempo real su actividad, alimentación y descanso.

Tras el nacimiento, el experimento entra ahora en una nueva fase. Los científicos analizarán el crecimiento, comportamiento y desarrollo fisiológico de las crías para detectar posibles efectos a medio o largo plazo derivados de la exposición espacial de la madre. También se evaluará si estos animales son capaces de reproducirse con normalidad, un aspecto clave para determinar posibles alteraciones genéticas.

El uso de ratones responde a su similitud biológica con los humanos y a su sensibilidad a cambios fisiológicos, lo que los convierte en un modelo habitual para este tipo de estudios. Los resultados preliminares indican que la exposición al espacio no ha impedido, al menos en este caso, un proceso reproductivo viable tras el regreso a la Tierra.

La investigación se enmarca en los estudios necesarios para evaluar la viabilidad de misiones espaciales de larga duración y una eventual presencia humana prolongada fuera del planeta, donde la reproducción y el desarrollo de nuevas generaciones constituyen uno de los principales retos científicos pendientes.

 

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