Desmontado uno de los grandes errores sobre el origen de la vida en la Tierra
La investigación concluye que las estructuras halladas en Mato Grosso do Sul corresponden a bacterias y algas fosilizadas y no a organismos similares a gusanos, como se creía hasta ahora.
Un equipo de
científicos brasileños ha concluido que unos microfósiles de aproximadamente 540 millones de años encontrados en el estado de Mato Grosso do Sul no pertenecen a animales
primitivos, sino a comunidades de bacterias y algas preservadas.
El estudio,
publicado en la revista científica Gondwana
Research, revisa interpretaciones anteriores que consideraban estas
estructuras como posibles huellas de pequeños invertebrados marinos del periodo
ediacárico, anterior a la explosión cámbrica.
La
investigación fue liderada por Bruno
Becker-Kerber, investigador vinculado al Instituto de Geociencias de la Universidad de São Paulo y al Centro Brasileño de Investigación en Energía y
Materiales.
Nuevas técnicas de análisis
Los
investigadores utilizaron técnicas avanzadas de microtomografía y
espectroscopía Raman para analizar fósiles procedentes de las regiones de
Corumbá y Bonito, dentro de la formación geológica Tamengo.
El estudio
identificó estructuras celulares preservadas, restos de materia orgánica y
minerales asociados a microorganismos, características incompatibles con restos
de animales complejos.
Según los
autores, algunos fósiles contenían pirita, un mineral compuesto por hierro y
azufre, lo que sugiere la posible presencia de bacterias oxidantes de azufre.
El análisis
se realizó utilizando la línea de haz MOGNO del acelerador de partículas
Sirius, una infraestructura científica brasileña que permitió observar fósiles
de tamaño microscópico con una resolución superior a la utilizada en
investigaciones anteriores.
Revisión sobre el origen de la vida animal
Los
científicos consideran que el hallazgo obliga a revisar hipótesis previas sobre
la presencia de pequeños animales marinos antes de la explosión cámbrica,
periodo en el que se produjo una rápida diversificación de organismos complejos
hace unos 530 millones de años.
Hasta ahora,
algunas interpretaciones sostenían que las marcas halladas en los sedimentos
marinos podrían haber sido generadas por organismos similares a gusanos
pertenecientes a la llamada meiofauna, formada por pequeños invertebrados de
menos de un milímetro de longitud.
Sin embargo,
el nuevo estudio sostiene que no existen evidencias claras de estos animales en
los fósiles analizados y plantea que los niveles de oxígeno en los océanos de
aquella época podrían no haber sido todavía suficientes para sostener formas de
vida animal complejas.
Los investigadores consideran que el descubrimiento permitirá
comprender mejor las condiciones ambientales previas a la aparición y expansión
de los primeros animales complejos en la Tierra.







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