México impulsa el resurgimiento del “ulama”, uno de los deportes más antiguos del mundo

El tradicional juego de pelota mesoamericano vuelve a ganar visibilidad mientras crece el interés por preservar esta práctica prehispánica en comunidades del noroeste mexicano.

México está promoviendo el resurgimiento del ulama, un antiguo juego de pelota de origen prehispánico considerado uno de los deportes de equipo más antiguos del mundo.

El impulso coincide con la preparación del país para el Copa Mundial de la FIFA 2026, torneo que México organizará junto a Estados Unidos y Canadá.

El ulama tiene más de 3.000 años de antigüedad y sobrevivió durante siglos en zonas aisladas del noroeste mexicano tras haber sido prohibido durante la conquista española.

Actualmente, instituciones culturales, investigadores y comunidades locales trabajan para preservar esta tradición y ampliar su difusión nacional e internacional.

Un deporte de origen prehispánico

El ulama desciende directamente de los antiguos juegos de pelota practicados por civilizaciones mesoamericanas como los olmecas, mayas y aztecas.

El juego consiste en mantener en movimiento una pesada pelota de goma utilizando principalmente las caderas, aunque existen variantes donde también se emplean antebrazos o mazos.

Las evidencias arqueológicas muestran que este deporte estuvo ampliamente extendido desde Nicaragua hasta el actual sur de Estados Unidos.

En México se han localizado cerca de 2.000 canchas vinculadas a estos juegos ceremoniales y deportivos.

Supervivencia tras la conquista española

Durante la colonización, las autoridades españolas prohibieron el ulama y destruyeron muchas de sus canchas, al considerar que estas prácticas estaban ligadas a rituales religiosos indígenas incompatibles con el cristianismo.

Sin embargo, el juego logró sobrevivir en algunas regiones de la costa del Pacífico mexicano, especialmente en el estado de Sinaloa.

En localidades rurales como Los Llanitos, varias familias han mantenido viva la tradición generación tras generación.

El papel de las familias y las comunidades

Una de las familias más conocidas en la conservación del ulama es la familia Osuna, dedicada desde hace décadas a enseñar el juego a niños y jóvenes.

Actualmente, distintas generaciones continúan practicando este deporte tradicional en comunidades cercanas a Mazatlán.

Además del valor cultural e histórico, algunos promotores consideran que el deporte ayuda a mantener a los jóvenes alejados de la violencia y del crimen organizado presente en algunas zonas del país.

El Mundial 2026 impulsa la visibilidad del ulama

Con la llegada del Mundial de fútbol, instituciones culturales y empresas mexicanas están utilizando el ulama como símbolo de identidad y patrimonio histórico.

Se están organizando exhibiciones y actividades en ciudades como Ciudad de México y Guadalajara para dar a conocer el juego tanto a turistas como a nuevas generaciones.

Sin embargo, algunos jugadores y especialistas muestran preocupación por la posibilidad de que el deporte sea tratado únicamente como un espectáculo folclórico o turístico.

Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) defienden la necesidad de impulsar programas educativos y deportivos que permitan preservar el ulama como práctica viva y no solo como atractivo cultural.

Un deporte minoritario que busca sobrevivir

Actualmente se calcula que existen alrededor de mil jugadores de ulama, principalmente en México y Guatemala.

La escasez de fabricantes de pelotas tradicionales de caucho y la falta de apoyo estructural han dificultado durante años la continuidad de este deporte ancestral.

Pese a ello, comunidades, investigadores y jugadores continúan trabajando para mantener viva una de las tradiciones deportivas más antiguas de América.

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