Científicos alertan de una “bomba tóxica silenciosa” acumulándose en los océanos
Expertos internacionales advierten de que el cambio climático favorece la transformación del mercurio en formas más peligrosas que terminan acumulándose en peces y llegando al ser humano.
Científicos de distintos países han alertado de que el
calentamiento global está intensificando la transformación del mercurio
presente en los océanos en formas químicas mucho más tóxicas, capaces de
acumularse en la cadena alimentaria marina y afectar a la salud humana a través
del consumo de pescado.
La advertencia fue uno de los principales temas abordados durante
la Reunión Magna 2026 de la Academia Brasileña de
Ciencias, celebrada en el Museo del Mañana.
Durante el encuentro, especialistas nacionales e internacionales
analizaron los efectos de la contaminación marina y el impacto del cambio
climático sobre los ecosistemas oceánicos.
Uno de los investigadores participantes, el químico Lars-Eric Heimbürger-Boavida, perteneciente al Centro Nacional de Investigación Científica
(CNRS), explicó que actualmente existen alrededor de 230.000
toneladas de mercurio dispersas en los océanos del planeta.
Según los expertos, este metal
pesado puede permanecer en el medio marino durante aproximadamente 300 años, circulando entre aguas profundas,
sedimentos y organismos vivos.
Los científicos advierten de que
el aumento de la temperatura oceánica y los cambios químicos asociados al
calentamiento global favorecen la conversión del mercurio en metilmercurio, una
de las formas más tóxicas de este elemento.
El metilmercurio tiene la
capacidad de incorporarse fácilmente a los organismos marinos y acumularse
progresivamente en peces y grandes depredadores oceánicos a medida que avanza
por la cadena alimentaria.
Esto supone un riesgo potencial
para la salud humana, especialmente a través del consumo frecuente de
determinadas especies de pescado contaminadas.
Los especialistas recuerdan que la
exposición elevada al mercurio puede provocar daños neurológicos, alteraciones
del desarrollo y problemas cardiovasculares, siendo especialmente peligrosa
para mujeres embarazadas y niños.
Además del cambio climático, los
científicos señalan que buena parte del mercurio presente en los océanos
procede de actividades humanas como la minería, la quema de combustibles
fósiles y determinados procesos industriales.
Durante la reunión, los expertos
insistieron en la necesidad de reforzar los acuerdos internacionales de reducción
de emisiones contaminantes y de mejorar los sistemas de vigilancia ambiental
marina.
La
comunidad científica considera que el calentamiento global no solo está
alterando la temperatura y los ecosistemas oceánicos, sino también el
comportamiento químico de contaminantes ya presentes en el planeta, aumentando
sus efectos sobre la biodiversidad y la salud humana.









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