Nuevas pruebas apuntan a un gigantesco planeta oculto tras Neptuno
Un
grupo internacional de astrónomos asegura haber encontrado las pruebas estadísticas
más sólidas hasta la fecha de la posible existencia de un gigantesco objeto
oculto más allá de Neptuno, en una región extremadamente remota del sistema
solar donde la luz solar apenas llega.
La hipótesis vuelve a reactivar el misterio del llamado “Planeta Nueve”, un hipotético mundo helado y
masivo cuya existencia lleva años siendo debatida por la comunidad científica
sin haber podido ser observado directamente.
Un gigante
invisible en los límites del sistema solar
El nuevo estudio se basa en el análisis de objetos
transneptunianos extremos, cuerpos helados situados mucho más allá de la órbita
de Neptuno y Plutón.
Los investigadores han detectado
que muchos de estos objetos presentan órbitas anómalas y agrupadas de manera
difícil de explicar mediante el azar. Según los modelos matemáticos, ese
comportamiento podría deberse a la influencia gravitacional de un cuerpo
gigantesco todavía invisible para los telescopios terrestres.
La teoría plantea que ese objeto
podría tener entre cinco y diez veces la masa de la Tierra y encontrarse a
cientos o incluso miles de unidades astronómicas del Sol.
Un
planeta más allá de Plutón
Desde que Plutón perdió
oficialmente la categoría de planeta en 2006, Neptuno es considerado el último
planeta reconocido del sistema solar.
Sin embargo, desde hace años
algunos astrónomos sospechan que podría existir otro gran cuerpo aún más
lejano. La hipótesis ganó fuerza en 2016 gracias a los trabajos de los
astrónomos Michael Brown y Konstantin Batygin, del Instituto Tecnológico de
California (Caltech).
Según sus cálculos, el supuesto
planeta tendría una órbita extremadamente alargada y podría tardar entre 10.000
y 20.000 años en completar una vuelta alrededor del Sol.
Detección
indirecta
El problema es que nadie ha
conseguido verlo directamente.
La enorme distancia, su posible
baja luminosidad y la inmensidad del espacio hacen que encontrarlo resulte
extraordinariamente difícil incluso para los telescopios más avanzados del
mundo.
Por ello, la investigación se basa
en detecciones indirectas, igual que ocurrió históricamente con Neptuno en el
siglo XIX, descubierto tras observar anomalías en la órbita de Urano.
Qué
podría ser realmente
Los científicos no descartan
diferentes posibilidades. Podría tratarse de un auténtico planeta gigante
helado similar a Neptuno, de un objeto expulsado del sistema solar interior
hace miles de millones de años o incluso de algo todavía más extraño.
Algunos modelos sugieren que el
supuesto planeta podría encontrarse actualmente oculto en el cinturón de
Kuiper, la inmensa región de cuerpos helados situada más allá de Neptuno donde
orbitan miles de objetos congelados.
Un
hallazgo que cambiaría la astronomía
Si finalmente se confirma la
existencia del Planeta Nueve, el descubrimiento supondría una revolución
científica comparable al hallazgo de Neptuno o Plutón.
Además de modificar oficialmente
la estructura del sistema solar, obligaría a revisar numerosos modelos sobre
formación planetaria y dinámica orbital.
Los investigadores confían en que
los nuevos telescopios de próxima generación, como el Observatorio Vera Rubin,
permitan durante los próximos años localizar finalmente el misterioso objeto y
resolver uno de los mayores enigmas astronómicos actuales.










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