Un pequeño detalle biológico condenó a los amonites hace 65 millones de años
La investigación analiza por qué estos moluscos desaparecieron hace 65 millones de años mientras otros parientes marinos lograron sobrevivir al impacto que acabó con los dinosaurios.
Un nuevo
estudio científico ha planteado una posible explicación para uno de los grandes
enigmas de la paleontología: por qué las amonites desaparecieron tras el
impacto del asteroide que acabó con los dinosaurios hace 65,5 millones de años, mientras otros cefalópodos
similares, como los nautilos, consiguieron sobrevivir.
La
investigación, presentada durante la Asamblea General de la European
Geosciences Union, señala que una de las claves podría encontrarse en el tamaño
de los huevos y en las distintas estrategias reproductivas de ambos grupos
marinos.
Las amonites
fueron uno de los grupos más exitosos de la historia evolutiva. Surgieron hace
unos 400 millones de años y lograron sobrevivir a
varias extinciones masivas anteriores, incluida la gran crisis del
Pérmico-Triásico, considerada la peor registrada en la Tierra.
Sin embargo,
desaparecieron completamente tras el impacto del gran asteroide que marcó el
final del Cretácico, un evento que provocó incendios globales, oscuridad
atmosférica, cambios extremos en los océanos y el colapso de gran parte de las
cadenas alimentarias marinas.
El estudio ha
sido dirigido por el biólogo evolutivo Michael
Schmutzer, cuyo equipo recopiló la mayor base de datos conocida hasta
ahora sobre cefalópodos con concha del Cretácico tardío, utilizando fósiles
conservados en museos y registros paleobiológicos internacionales.
Los
investigadores concluyeron que la principal diferencia entre las amonites y los
nautiloides estaba en su forma de reproducirse.
Las amonites
producían enormes cantidades de huevos diminutos, lo que provocaba que las
crías nacieran extremadamente pequeñas y quedaran dispersas en mar abierto,
donde solo una pequeña parte conseguía sobrevivir hasta la edad adulta.
Los nautilos
actuales, en cambio, desarrollaban una estrategia completamente distinta:
ponían pocos huevos, pero mucho más grandes y ricos en nutrientes. Las crías
nacían más desarrolladas y crecían más lentamente.
Durante años,
muchos científicos pensaron que esta ventaja energética permitió a los nautilos
resistir mejor la escasez extrema de alimento generada tras el impacto del
asteroide y el colapso del fitoplancton oceánico.
Sin embargo,
el nuevo estudio ha revelado un dato inesperado: las últimas especies de
amonites que sobrevivieron brevemente después de la extinción masiva eran
precisamente aquellas que tenían los huevos todavía más pequeños.
Este hallazgo
contradice parcialmente la teoría clásica que relacionaba directamente el
tamaño de los huevos con una mayor capacidad de supervivencia.
Por ello, los
investigadores consideran ahora que no existe una explicación única y simple
sobre la desaparición de las amonites. En cambio, creen que pequeñas
diferencias biológicas y reproductivas pudieron resultar decisivas en un planeta
completamente alterado tras el impacto del asteroide.
Los
científicos recuerdan que, después de la colisión, la atmósfera permaneció
cubierta durante meses o años por polvo y cenizas, reduciendo drásticamente la
luz solar y provocando el colapso de gran parte de la vida marina.
El estudio concluye que las grandes extinciones no siempre
eliminan necesariamente a los organismos peor adaptados, sino que en muchas
ocasiones pequeñas características biológicas o incluso factores aleatorios
pueden determinar qué especies sobreviven y cuáles desaparecen para siempre.









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