Ganaderos y conservacionistas vuelven a chocar por el futuro del lobo ibérico
La Unión de Pequeños Agricultores propone trasladar ejemplares jóvenes desde las zonas con mayor presencia de la especie hacia territorios donde sus poblaciones son más reducidas, una medida que busca reducir los ataques al ganado y reforzar la diversidad genética del lobo ibérico.
La gestión
del lobo ibérico continúa generando debate en España
entre organizaciones agrarias, administraciones y colectivos conservacionistas.
El crecimiento de la especie en algunas zonas del norte peninsular y su
expansión hacia nuevos territorios ha reabierto la discusión sobre cómo
compatibilizar su conservación con la actividad de la ganadería extensiva.
En este
contexto, la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) ha planteado
al Ministerio para la Transición Ecológica la posibilidad de estudiar el
traslado de ejemplares jóvenes desde las áreas con mayor densidad de población
hacia regiones del sur donde el lobo presenta poblaciones más aisladas y una
menor diversidad genética.
La
organización considera que esta medida podría contribuir a mejorar la
conectividad genética de la especie en territorios donde su situación sigue
siendo más vulnerable y, al mismo tiempo, aliviar la presión que soportan
algunas explotaciones ganaderas del norte de España, especialmente en zonas de
montaña donde los ataques al ganado generan una creciente preocupación entre
los profesionales del sector.
Una especie en expansión y un conflicto aún abierto
La propuesta
forma parte de las alegaciones presentadas por UPA al informe sexenal sobre el
estado de conservación del lobo correspondiente al periodo 2019-2024, un documento que concluye que la
situación de la especie continúa siendo desfavorable en España.
Sin embargo,
la organización agraria sostiene que la realidad es diferente en la región
atlántica, donde se concentra la mayor parte de la población lobera del país.
Según los últimos datos censales, España cuenta con 333
manadas reproductoras, lo que supone un incremento superior al 12 % respecto al periodo anterior. Además, el lobo
ha continuado ampliando su área de distribución hacia territorios donde había
desaparecido o donde su presencia era escasa.
UPA considera
que estos datos deberían reflejarse en una evaluación diferenciada para las
regiones con mayor presencia de la especie y reclama un análisis más detallado
de factores como la mortalidad, la expansión territorial y el impacto sobre la
actividad ganadera.
La
organización también solicita una revisión de las medidas de prevención,
compensación e indemnización existentes para las explotaciones afectadas por
ataques de lobo, así como un mayor reconocimiento del papel que desempeña la ganadería extensiva en la conservación de los
ecosistemas rurales.
El debate llega en un momento clave para la gestión de la especie,
ya que el informe deberá ser evaluado por las administraciones competentes
antes de su remisión definitiva a las instituciones europeas, que siguen de
cerca la evolución del lobo y las políticas aplicadas para garantizar tanto su
conservación como la convivencia con las actividades tradicionales del medio
rural.









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