El acelerador de partículas encuentra una grieta en las teorías que explican el universo
La colaboración ATLAS ha detectado una partícula subatómica cuya masa presenta diferencias respecto a las previsiones teóricas, un resultado que podría obligar a revisar algunos aspectos de la física de partículas.
Un equipo de
investigadores de la Colaboración
ATLAS del CERN
ha identificado una partícula subatómica cuyo comportamiento no coincide
completamente con las predicciones realizadas por los modelos actuales de la
física de partículas. El descubrimiento ha sido presentado en un artículo
científico remitido a la revista Physical
Review Letters y publicado de forma preliminar en el servidor
científico arXiv.
La
investigación se centra en una partícula conocida como *mesón
Bc+**, una estructura formada por un quark
encanto y un antiquark
fondo, dos partículas elementales de gran masa que permiten
estudiar con elevada precisión las interacciones fundamentales de la materia.
Los
científicos han conseguido medir con gran exactitud la masa de este estado
excitado y han detectado una diferencia respecto a los valores previstos por
algunos de los modelos teóricos más avanzados. Aunque la discrepancia es
pequeña, resulta significativa porque está relacionada directamente con la
denominada fuerza nuclear fuerte, una de las cuatro fuerzas
fundamentales de la naturaleza y responsable de mantener unidos los componentes
del núcleo atómico.
Una posible revisión de los modelos actuales
El hallazgo
se ha producido gracias a los experimentos realizados en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), donde las
partículas son aceleradas y hacen colisionar a velocidades cercanas a la de la
luz. Debido a que el mesón Bc*+ es extremadamente inestable, no puede
observarse directamente y debe reconstruirse a partir de las partículas
generadas durante su desintegración.
Los
investigadores analizaron complejas cadenas de desintegración que incluyen
fotones, electrones, positrones, muones y neutrinos. Estos últimos representan
uno de los principales desafíos experimentales debido a que apenas interactúan
con la materia y atraviesan los detectores sin dejar apenas rastro.
Pese a estas
dificultades, el equipo logró determinar con precisión las propiedades de la
partícula y comprobar que los resultados obtenidos no encajan completamente con
algunas predicciones teóricas existentes.
Los
científicos subrayan que todavía es pronto para hablar de una ruptura con el
modelo actual de la física de partículas, pero consideran que la observación
abre nuevas líneas de investigación sobre el funcionamiento de la fuerza fuerte
y la estructura interna de la materia.
Las futuras campañas experimentales del CERN permitirán recopilar
más datos para confirmar si la discrepancia observada responde a fluctuaciones
estadísticas o si, por el contrario, constituye una señal de fenómenos físicos
aún no descritos por las teorías actuales. De confirmarse, el hallazgo podría
aportar información relevante sobre algunos de los mecanismos fundamentales que
gobiernan el universo a escala subatómica.










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