El humo de los incendios de Canadá es visible desde el espacio
Los satélites han captado impresionantes columnas de humo generadas por los incendios forestales que arrasan Canadá. Las imágenes muestran cómo los penachos se extienden a lo largo de miles de kilómetros, deteriorando la calidad del aire en amplias zonas de Norteamérica y evidenciando la magnitud de una de las mayores crisis de incendios del planeta.
Los devastadores incendios forestales que afectan a Canadá han
vuelto a dejar una imagen tan espectacular como preocupante: gigantescos penachos de humo perfectamente visibles desde el
espacio. Las últimas observaciones realizadas por satélites
meteorológicos y de observación terrestre muestran enormes nubes marrones que
se desplazan sobre el este de Canadá y gran parte de Estados Unidos,
recorriendo distancias de miles de kilómetros impulsadas por las corrientes
atmosféricas.
Una de las imágenes más llamativas
fue obtenida por el satélite NOAA-21,
equipado con el instrumento VIIRS, el pasado 14 de julio. En ella se aprecia
cómo el humo cubre amplias regiones de Ontario y continúa avanzando hacia
Quebec, los Grandes Lagos y el noreste estadounidense, formando una inmensa
manta que incluso puede distinguirse con claridad desde la órbita terrestre.
Una
temporada de incendios que no da tregua
Canadá atraviesa una nueva campaña
especialmente complicada. En estos momentos permanecen activos cientos de incendios forestales, muchos de ellos
fuera de control, especialmente en las provincias de Ontario,
Manitoba y Saskatchewan. Solo en los últimos días se han
declarado decenas de nuevos focos, favorecidos por las altas temperaturas, la
sequedad del terreno y los fuertes vientos.
La magnitud de los incendios ha
obligado a evacuar numerosas comunidades remotas, mientras miles de bomberos
continúan trabajando para contener el avance de las llamas. Las autoridades
canadienses también han movilizado medios aéreos y apoyo militar para facilitar
las evacuaciones y reforzar las labores de extinción.
Más allá de las zonas afectadas
por el fuego, el principal problema es el humo. Las diminutas partículas
suspendidas en la atmósfera han provocado avisos
por mala calidad del aire en numerosas ciudades de Canadá y
Estados Unidos. Áreas metropolitanas como Toronto,
Chicago, Detroit, Nueva York, Filadelfia o Washington D. C. han
registrado episodios de aire insalubre, obligando a recomendar que la población
vulnerable permanezca en interiores y limite la actividad física al aire libre.
Los expertos explican que estas
enormes columnas de humo pueden elevarse varios kilómetros sobre la superficie
terrestre gracias al intenso calor generado por los incendios. Una vez alcanzan
las capas altas de la atmósfera, los vientos dominantes las transportan a
enormes distancias, hasta el punto de que en ocasiones terminan cruzando el
océano Atlántico.
Las imágenes obtenidas desde el
espacio no solo sirven para mostrar el impacto visual del fenómeno. También
permiten a los científicos monitorizar la evolución de los incendios, estimar
la cantidad de humo emitido y mejorar las previsiones sobre su desplazamiento,
información clave para emitir alertas sanitarias y coordinar la respuesta de
emergencia.
Los
especialistas recuerdan además que el aumento de la frecuencia e intensidad de
estos grandes incendios está relacionado con temporadas cada vez más cálidas y
secas, un escenario que favorece fuegos más extensos, difíciles de controlar y
capaces de generar columnas de humo visibles incluso desde cientos de
kilómetros sobre la Tierra.








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