Reino Unido estudia convertir antiguos pozos de petróleo y gas en fuentes de energía geotérmica limpia
Una investigación de la Universidad de Manchester plantea reutilizar infraestructuras petroleras abandonadas para producir electricidad aprovechando el calor del subsuelo y reducir el impacto ambiental de estas instalaciones.
Un equipo de investigadores de la Universidad
de Manchester ha planteado una nueva alternativa para dar
utilidad a miles de pozos de petróleo y gas en desuso en Reino Unido. El estudio,
publicado en la revista científica Applied
Thermal Engineering, analiza la posibilidad de reutilizar estas
antiguas perforaciones para generar energía geotérmica aprovechando el calor
natural del interior de la Tierra.
La propuesta surge ante la necesidad de encontrar nuevos usos para
infraestructuras que ya han finalizado su actividad extractiva y que, en muchos
casos, requieren costosos trabajos de mantenimiento y sellado para evitar
riesgos ambientales.
Los investigadores han evaluado diferentes escenarios para
comprobar la viabilidad de esta tecnología. Entre ellos figuran la
reutilización de dos pozos abandonados, la reconversión de un único pozo y el
aprovechamiento de instalaciones que se encuentran en la fase final de
explotación, cuando producen más agua que petróleo o gas. Posteriormente, estos
modelos fueron comparados con una planta geotérmica convencional construida
desde cero.
Según explica el investigador Jingyi Li, los antiguos pozos petroleros ya
alcanzan grandes profundidades donde existen temperaturas suficientemente
elevadas para aprovechar el calor geotérmico sin necesidad de realizar nuevas
perforaciones.
El estudio destaca importantes
ventajas ambientales. Al reutilizar infraestructuras ya existentes, se reduce
significativamente el impacto asociado a la construcción de nuevas
instalaciones. Los autores calculan que los daños relacionados con la
contaminación atmosférica y los efectos sobre la salud humana pueden disminuir
más de un 80 % respecto a una planta geotérmica
convencional.
Sin embargo, la principal
dificultad continúa siendo económica. Los sistemas analizados generan
cantidades relativamente pequeñas de electricidad, lo que provoca que el coste
por kilovatio hora sea actualmente superior al de otras tecnologías energéticas
ya ampliamente desarrolladas, como la energía solar, eólica, nuclear o la
propia geotermia convencional.
El profesor de ingeniería química
sostenible Laurence Stamford señala que el principal problema
no reside en la eficiencia o la limpieza del sistema, sino en su reducido
tamaño. Según explica, los costes de inversión deben repartirse entre una
producción eléctrica todavía limitada, lo que encarece el resultado final.
La investigación también pone el
foco en los llamados costes externos de la energía, es decir, los impactos
ambientales y sanitarios asociados a cada fuente energética. Al incluir estos
factores en los cálculos, la geotermia basada en pozos reutilizados mejora
considerablemente su competitividad frente a los combustibles fósiles. Según
los autores, el carbón y el gas generan costes ambientales y de salud pública
más de cien veces superiores.
Por ello, los investigadores
consideran necesario impulsar políticas específicas que favorezcan este tipo de
proyectos. Entre las medidas propuestas figuran incentivos económicos, el
aprovechamiento conjunto de varios pozos cercanos, normativas claras sobre
seguridad y mantenimiento a largo plazo y una valoración más amplia de los
beneficios ambientales dentro de las estrategias energéticas.
Los
autores subrayan que esta tecnología no pretende sustituir por sí sola a los
combustibles fósiles, pero sí convertirse en una herramienta complementaria
dentro de la transición hacia un modelo energético con menores emisiones de
carbono. El estudio abre además una nueva vía para aprovechar infraestructuras
industriales ya existentes y reducir el impacto ambiental asociado al abandono
de antiguos campos petrolíferos y gasísticos.










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