Un estudio genético confirma que el león de las cavernas… no era un león
La investigación, basada en el análisis de 12 genomas completos, concluye que el león de las cavernas evolucionó de forma independiente durante más de 1,7 millones de años antes de extinguirse al final de la última glaciación.
Un equipo
internacional de investigadores ha demostrado que el león
de las cavernas (Panthera spelaea) no era simplemente una
variante de gran tamaño del león moderno, sino una especie diferenciada que
evolucionó de manera independiente durante más de 1,7
millones de años.
El estudio,
publicado en la revista científica Cell,
ha sido liderado por especialistas del Centro de
Paleogenética de la Universidad de Estocolmo y se basa en el
análisis de 12 genomas completos obtenidos a partir de restos
fósiles, entre ellos los de Sparta,
una cría de león de las cavernas hallada congelada en el permafrost de Siberia
en 2018.
Los resultados
indican que la separación evolutiva entre el león de las cavernas y los leones
actuales se produjo mucho antes de lo que se pensaba hasta ahora. Los
investigadores estiman que ambos linajes comenzaron a divergir hace más de 1,7 millones de años, una cifra que triplica las
estimaciones anteriores.
Intercambios genéticos y adaptación al clima frío
A pesar de
esta larga separación, el estudio revela que ambas especies mantuvieron
episodios ocasionales de cruce genético. Los análisis muestran pequeñas cantidades
de ADN procedente de leones modernos en los genomas de los leones de las
cavernas, especialmente durante periodos glaciares.
Los
científicos consideran que los cambios climáticos favorecieron estos contactos
al modificar la distribución de los ecosistemas y acercar temporalmente las
áreas ocupadas por ambas especies.
La
investigación también ha identificado 33 mutaciones
exclusivas del león de las cavernas, muchas de ellas
relacionadas con funciones biológicas como el desarrollo cerebral, la visión,
el sistema circulatorio y el crecimiento. Los autores consideran que estas
diferencias podrían estar asociadas a la adaptación a los ecosistemas fríos del
Pleistoceno.
Los
resultados coinciden además con evidencias previas procedentes del arte
rupestre europeo y de restos fósiles que ya sugerían diferencias físicas
respecto a los leones actuales, como una mayor talla corporal y la aparente
ausencia de melena en los machos.
Una extinción aún sin respuesta definitiva
El estudio
también aporta nuevos datos sobre la desaparición de la especie. Los
investigadores concluyen que el león de las cavernas mantenía una población
relativamente numerosa poco antes de extinguirse, hace entre 13.000 y 14.000 años, por lo que su desaparición
no parece estar relacionada con problemas de consanguinidad o deterioro
genético.
La hipótesis
principal apunta a una reducción de las poblaciones de grandes herbívoros que
constituían sus presas habituales tras el final de la última glaciación. Como
ocurre con otros grandes depredadores, la disminución de recursos alimentarios
habría provocado el colapso de sus poblaciones.
Los autores destacan que el trabajo proporciona una visión más
precisa de la evolución de uno de los grandes carnívoros del Pleistoceno y
demuestra el potencial de las técnicas actuales de secuenciación genética para
reconstruir la historia de especies extinguidas hace miles de años.










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