Descubren un barco hundido hace 2.100 años con más de 6.500 piezas de vajilla de lujo en el Mediterráneo
El extraordinario hallazgo frente a las costas de Turquía ha permitido recuperar miles de piezas de cerámica destinadas al comercio romano, conservadas a más de 40 metros de profundidad
Un
equipo de arqueólogos de la Universidad Akdeniz, en Turquía, ha recuperado un
cargamento de 6.511
piezas de vajilla de lujo con más de 2.100 años de antigüedad
de un barco hundido frente a la localidad de Adrasan, en la provincia de
Antalya, en el mar Mediterráneo.
El
pecio fue localizado en 2023 durante una prospección arqueológica submarina.
Las excavaciones comenzaron al año siguiente bajo la dirección del arqueólogo
Hakan Öniz y han continuado durante 2025 y 2026, con la colaboración del Museo
de Antalya.
Los
investigadores trabajan a profundidades de entre 42 y 55
metros, utilizando equipos de buceo especializados y robots
submarinos para recuperar y documentar los restos.
El
cargamento está compuesto por platos, bandejas, recipientes y ánforas, clasificados
en 122
formas diferentes. Buena parte de la cerámica procede del
antiguo puerto de Rhosus, situado en la actual localidad turca de Arsuz, y
estaba destinada a los mercados del mundo romano.
Uno
de los aspectos más sorprendentes del descubrimiento es su estado de
conservación. Muchas piezas permanecían apiladas en cajas de madera, separadas
mediante capas de arcilla que amortiguaban los golpes durante la navegación.
Este sistema de embalaje contribuyó a protegerlas durante siglos bajo el agua.
Un
cargamento que revela las rutas comerciales de la antigua Roma
Junto
a la vajilla, los arqueólogos han encontrado ánforas posiblemente procedentes
de islas del mar Egeo y monedas de bronce acuñadas en Antioquía durante el
siglo I antes de Cristo.
Estos
objetos permiten situar el naufragio hacia mediados de ese siglo. Los
investigadores consideran probable que la embarcación transportara mercancías
desde Rhosus hacia Roma y que se hundiera tras encallar durante una tormenta.
La
importancia de esta cerámica también aparece reflejada en las fuentes
históricas. El político y escritor romano Marco Tulio Cicerón
mencionó las piezas de Rhosus en una carta dirigida a su amigo Ático en el año
50 antes de Cristo, lo que demuestra el prestigio que alcanzaron entre las élites
romanas.
El
hallazgo permite conocer mejor las relaciones comerciales que conectaban
Anatolia, el mar Egeo, Grecia y la península itálica durante los últimos años
de la República romana.
Las
piezas recuperadas han sido trasladadas al Museo de Antalya para
su conservación y estudio, mientras que los arqueólogos prevén continuar las
investigaciones submarinas para completar la documentación del naufragio.
El
descubrimiento constituye un importante testimonio del comercio mediterráneo de
la Antigüedad y ofrece una oportunidad excepcional para estudiar cómo se
fabricaban, embalaban y transportaban los productos de lujo hace más de dos
milenios.










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