La NASA dejará caer a la Tierra el telescopio espacial Swift en las próximas semanas

El observatorio Neil Gehrels Swift ha finalizado su actividad científica después de casi 22 años estudiando las explosiones más energéticas del universo. El satélite pierde altura y se prepara para reingresar en la atmósfera terrestre, aunque todavía no se conoce el lugar exacto de su caída.

La NASA ha anunciado el final de la misión científica del telescopio espacial Neil Gehrels Swift, un observatorio lanzado en noviembre de 2004 que ha dedicado casi 22 años a investigar algunos de los fenómenos más violentos del cosmos.

El satélite realizó su última observación el 20 de octubre de 2026, cuando se encontraba a menos de 275 kilómetros de altitud. La progresiva pérdida de altura y la resistencia de las partículas atmosféricas dificultaban mantener la estabilidad necesaria para orientar sus instrumentos.

Diseñado inicialmente para funcionar durante apenas dos años, Swift ha superado ampliamente su vida útil prevista. Sin embargo, su descenso orbital hace inevitable su regreso a la atmósfera terrestre durante las próximas semanas.

Durante el reingreso, gran parte del telescopio se desintegrará debido al calentamiento y las fuerzas del descenso, aunque algunos componentes podrían sobrevivir y alcanzar la superficie.

La amplia franja geográfica por la que podría producirse el reingreso incluye regiones de América, entre ellas Argentina, así como extensas áreas oceánicas. No obstante, la NASA no ha confirmado ningún punto de impacto, y se considera baja la probabilidad de que los posibles restos causen daños a personas.

Más de 2.000 explosiones cósmicas observadas

Swift fue concebido para detectar estallidos de rayos gamma, fenómenos capaces de liberar enormes cantidades de energía en apenas unos segundos.

Una de sus principales capacidades era localizar estas explosiones y orientar rápidamente sus instrumentos para estudiar el resplandor posterior, en ocasiones en aproximadamente un minuto.

A lo largo de su misión, el telescopio ha observado más de 2.000 estallidos de rayos gamma y estudiado más de 1.400 supernovas. También ha investigado galaxias activas, cometas y estrellas destruidas por la gravedad de agujeros negros.

Sus observaciones han contribuido a comprender mejor las explosiones de estrellas masivas y las fusiones de estrellas de neutrones.

El archivo científico de Swift reúne más de 1,5 millones de imágenes y aproximadamente 12 terabytes de datos, que seguirán disponibles para futuras investigaciones.

La NASA y la empresa Katalyst Space Technologies estudiaron una operación robótica para elevar el observatorio a una órbita más alta y prolongar su funcionamiento, pero el intento fue descartado por dificultades técnicas.

Con su próximo reingreso, Swift pondrá fin a una trayectoria extraordinaria que ha contribuido a cerca de 7.000 publicaciones científicas y ha transformado el conocimiento de las explosiones más poderosas del universo.

Aunque el telescopio desaparecerá de la órbita terrestre, su legado científico permanecerá durante décadas.

 

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