Descubren en un meteorito partículas de hasta 7.000 millones de años, más antiguas que el propio Sol

Los diminutos granos encontrados en el meteorito Murchison se formaron antes del nacimiento del Sistema Solar y permiten reconstruir la historia de antiguas generaciones de estrellas

Un meteorito que cayó en Australia en 1969 ha permitido a los científicos estudiar algunos de los materiales sólidos más antiguos conocidos. En su interior se encontraron diminutos granos de polvo estelar con edades estimadas de hasta 7.000 millones de años, aproximadamente 2.400 millones de años anteriores a la formación del Sol.

El hallazgo fue publicado en enero de 2020 en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) por un equipo encabezado por Philipp Heck, del Field Museum de Chicago, en colaboración con investigadores de la Universidad de Chicago.

El meteorito, conocido como Murchison, cayó cerca de la localidad australiana del mismo nombre en septiembre de 1969. Los vecinos recuperaron alrededor de 100 kilogramos de fragmentos, parte de los cuales quedaron conservados en instituciones científicas para su estudio.

Un viaje por la historia de las estrellas anteriores al Sol

Los investigadores analizaron 40 granos presolares de carburo de silicio, partículas microscópicas formadas en entornos estelares mucho antes de que existiera nuestro Sistema Solar.

Para calcular su antigüedad estudiaron las huellas dejadas por los rayos cósmicos durante su exposición al espacio interestelar. Estas interacciones producen isótopos, como el neón-21, cuya acumulación permite estimar cuánto tiempo permanecieron los granos expuestos a la radiación.

La mayoría presentaba edades estimadas de entre 4.600 y 4.900 millones de años, aunque algunos superaban los 5.500 millones y los más antiguos se aproximaban a los 7.000 millones de años.

Los resultados también sugieren que la Vía Láctea pudo experimentar un periodo de intensa formación estelar hace unos 7.000 millones de años. Los científicos encontraron, además, indicios de que algunas partículas viajaban agrupadas por el espacio antes de incorporarse a los materiales que originaron el Sistema Solar.

El descubrimiento no significa que el meteorito completo tenga esa antigüedad, sino que conserva minerales formados mucho antes de su propia creación.

Más de medio siglo después de su caída en Australia, Murchison continúa siendo una fuente excepcional de información sobre el origen de la materia y las estrellas que precedieron al Sol.

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