Descubren una extraña estrella verde a 65 años luz de la Tierra

Astrónomos de la Universidad de Warwick identifican una enana blanca de tono verde pálido, provocado por la presencia de sodio que absorbe parte de la luz emitida por la estrella

Un equipo de astrónomos de la Universidad de Warwick, en Reino Unido, ha identificado una peculiar estrella enana blanca que presenta un inusual color verde pálido, una tonalidad extremadamente rara entre estos objetos celestes.

La estrella, denominada WD J1330+6435, forma parte de una investigación publicada en la revista científica RAS Techniques and Instruments, en la que los científicos han analizado los colores de 151 enanas blancas situadas a menos de 65 años luz de la Tierra.

Aunque la mayoría de estas estrellas presentan tonalidades blancas o azuladas, los investigadores han encontrado algunos ejemplares con colores sorprendentes, desde el rosa y el amarillo hasta el verde.

Las enanas blancas son los núcleos que quedan después de que estrellas similares al Sol agoten su combustible y expulsen sus capas exteriores. Pese a tener un tamaño comparable al de la Tierra, pueden conservar una masa equivalente aproximadamente a la mitad de la del Sol.

El sodio, responsable del sorprendente color verde

La explicación del color de WD J1330+6435 se encuentra en la composición química del material presente en su atmósfera.

Según los investigadores, el sodio absorbe una parte importante de la luz amarilla, naranja y roja, alterando el conjunto de colores que llega al observador y provocando que la estrella adquiera una apariencia verdosa.

Este elemento podría proceder de restos de antiguos cuerpos planetarios que fueron destruidos o alterados durante la evolución de la estrella y cuyo material terminó cayendo sobre la enana blanca.

El equipo dirigido por el investigador Mark Hollands también ha estudiado otras estrellas con tonalidades poco habituales. En algunos casos, las enanas blancas rosadas presentan moléculas que contienen carbono y absorben determinadas longitudes de onda, modificando su color aparente.

Los científicos estiman que aproximadamente una de cada 30 enanas blancas podría mostrar una coloración inusual.

Para determinar estos tonos, los investigadores analizaron la luz de las estrellas y calcularon cómo las percibiría el ojo humano si pudieran observarse desde una distancia suficientemente cercana.

El descubrimiento demuestra que el color de una estrella no depende únicamente de su temperatura, sino también de los elementos químicos presentes en su atmósfera, que pueden revelar información sobre la historia de antiguos sistemas planetarios.

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