Descubren en aguas españolas tres especies de gusanos que devoran huesos sin tener boca ni intestino
Investigadores del CSIC identifican tres nuevas especies marinas capaces de alimentarse de restos óseos gracias a bacterias que viven en su organismo. Una de ellas fue localizada a más de 1.200 metros de profundidad frente a las costas de Murcia.
Un
equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
(CSIC) ha descubierto tres nuevas especies de gusanos marinos capaces de
alimentarse de huesos sin disponer de boca, estómago ni intestino. Los
organismos, pertenecientes al género Osedax, han sido identificados en el mar Cantábrico,
el golfo de Cádiz y el Mediterráneo.
Las
nuevas especies, denominadas Osedax emmae, Osedax teoi y Osedax martini, presentan una extraordinaria
adaptación a las profundidades oceánicas. En lugar de utilizar un aparato
digestivo convencional, desarrollan estructuras similares a raíces que penetran
en los huesos de animales muertos depositados en el fondo marino.
En
su interior albergan bacterias especializadas que les permiten aprovechar los
nutrientes de los restos óseos. Esta relación simbiótica resulta fundamental
para su supervivencia y contribuye al reciclaje natural de materia orgánica en
los ecosistemas marinos.
El
descubrimiento ha sido publicado en la revista científica Zoological
Journal of the Linnean Society.
Una
especie descubierta a más de 1.200 metros frente a Murcia
Para
localizar estos organismos, los científicos depositaron huesos de vaca y cerdo
en nueve puntos del fondo marino mediante dispositivos submarinos. Los
materiales permanecieron sumergidos durante varios meses y fueron recuperados
entre 2022 y 2024.
Una
de las especies, Osedax
teoi, fue descubierta frente a las costas de Mazarrón, en la Región
de Murcia, a más de 1.200 metros de profundidad. Este gusano presenta una
característica mancha verde que no se había observado anteriormente en otras
especies del género.
Por
su parte, Osedax
emmae apareció en el área marina protegida de El Cachucho, en el
Cantábrico, a unos 500 metros de profundidad, mientras que Osedax
martini fue localizado tanto en el Mediterráneo como en el golfo de
Cádiz.
Los
análisis también identificaron componentes bacterianos compartidos entre estos
gusanos y otros ejemplares estudiados en la Antártida, lo que apunta a
relaciones biológicas similares entre organismos separados por miles de
kilómetros.
El
hallazgo amplía el conocimiento sobre la biodiversidad de las aguas españolas y
pone de manifiesto la importancia de estos pequeños animales en la
descomposición de restos de grandes vertebrados y el reciclaje de nutrientes en
las profundidades oceánicas.









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