El secreto que Leonardo da Vinci escondió en una esfera hace 500 años
Una investigación publicada en 2026 aporta una sorprendente explicación al enigma óptico de una pintura vendida por 450 millones de dólares, cuya esfera de cristal lleva siglos despertando interrogantes.
Durante
más de cinco siglos, una pequeña esfera transparente ha escondido uno de los
enigmas más fascinantes del arte. Se encuentra en Salvator Mundi, la
controvertida pintura atribuida a Leonardo da Vinci que en 2017 alcanzó los
450,3 millones de dólares en una subasta, convirtiéndose en la obra de arte más
cara jamás vendida.
La
pintura representa a Jesucristo sosteniendo una esfera que simboliza el
universo. Sin embargo, hay un detalle desconcertante: los pliegues de su
vestimenta, visibles a través del objeto, apenas presentan las deformaciones
que cabría esperar de una esfera maciza de cristal.
¿Cómo
pudo Leonardo, uno de los grandes estudiosos de la luz y la óptica del
Renacimiento, representar una esfera aparentemente contraria a las leyes de la
física? Durante años se han planteado distintas explicaciones, desde un recurso
simbólico deliberado hasta un posible error del artista.
Una
investigación de 2026 revela el posible secreto de la esfera
El
misterio ha dado un nuevo giro gracias a un estudio publicado en abril de 2026
en la revista científica npj Heritage Science. Los investigadores Juan Manuel
García-Ruiz y Dianne Modestini sostienen que la esfera podría representar
cristal de roca, una variedad transparente del cuarzo, y que la pintura no
contiene errores ópticos significativos.
La
clave estaría en la posición del objeto respecto a la vestimenta de Cristo y en
unas diminutas manchas que aparecen en su interior. Según los investigadores,
estas marcas podrían representar inclusiones fluidas características de los
cristales naturales, un detalle mineralógico extraordinariamente preciso para
una obra de hace 500 años.
La
conclusión cuestiona una investigación anterior, publicada en 2019, que
proponía que la esfera era hueca para explicar la ausencia de grandes
distorsiones.
Aunque
el debate científico continúa abierto y la autoría de la pintura sigue siendo
discutida, el nuevo estudio plantea una posibilidad fascinante: lo que durante
décadas pareció un fallo podría ser, en realidad, una representación mucho más
precisa de lo que se creía.
Cinco siglos después, la pequeña esfera que Cristo sostiene entre
sus dedos continúa revelando secretos que ni siquiera la tecnología moderna ha
conseguido esclarecer definitivamente.











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