Descubren una serpiente de hace 80 millones de años que desafía las teorías sobre el origen de estos reptiles
El fósil de una pequeña serpiente de 42 centímetros, hallado en Brasil, revela que estos animales ya estaban adaptados a vivir bajo tierra en tiempos de los dinosaurios.
Un
extraordinario hallazgo paleontológico en Brasil ha aportado
nuevas pistas sobre uno de los grandes misterios de la evolución: cómo surgieron
las serpientes y en qué ambientes vivían sus primeros antepasados.
Un
equipo internacional de científicos ha estudiado los restos de Tametara
mirim, una serpiente de apenas 42 centímetros de longitud
que habitó el actual territorio brasileño hace aproximadamente 80 millones
de años, durante el Cretácico Superior.
El
fósil fue descubierto en 2020 por William Nava y Giovanna Paixão en una cantera
de Presidente
Prudente, en el estado de São Paulo. Se trata del primer
esqueleto articulado de serpiente encontrado en Brasil, una circunstancia
excepcional debido a la escasez de restos bien conservados de estos reptiles
primitivos.
La
investigación, publicada en la revista científica Nature,
ha permitido reconstruir su anatomía mediante técnicas avanzadas de
microtomografía, capaces de observar el interior del cráneo sin dañar los
huesos.
Los
resultados revelaron características sorprendentes: un cráneo especialmente
robusto, estructuras óseas adaptadas a soportar presión y un oído interno con
rasgos asociados a la vida subterránea.
Una
serpiente que vivía bajo tierra cuando los dinosaurios dominaban el planeta
Los
investigadores concluyeron que Tametara mirim estaba adaptada a excavar y desplazarse bajo tierra,
una interpretación respaldada por el análisis estadístico de su anatomía
cerebral y auditiva.
El
estudio también identificó un desarrollo reducido de determinadas estructuras
relacionadas con el procesamiento visual, lo que refuerza la hipótesis de que
este animal dependía menos de la vista que otras serpientes.
Sin
embargo, el descubrimiento plantea una cuestión todavía más sorprendente. Al
comparar sus restos con los de Dinilysia patagonica, otra serpiente prehistórica
encontrada en Argentina, los científicos observaron importantes diferencias
anatómicas.
Esto
indica que, hace 80 millones de años, las serpientes primitivas ya habían
desarrollado distintas formas de vida, ocupando ambientes subterráneos,
terrestres e incluso marinos.
El
hallazgo cuestiona la idea de que una única especie fósil conocida pueda
representar fielmente al antepasado común de todas las serpientes actuales.
Los
científicos consideran que será necesario encontrar fósiles todavía más
antiguos, especialmente del Jurásico, para esclarecer definitivamente cómo y
dónde comenzó la evolución de estos reptiles, que hoy cuentan con más de 4.200
especies vivas en todo el planeta.










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