Descubren el acceso a un mundo subterráneo en la Luna
Una cavidad volcánica de hasta 50 kilómetros podría esconderse bajo las colinas Marius. La NASA prepara una nueva investigación para comprobar su existencia y estudiar su potencial como refugio para futuras misiones humanas.
Bajo
la superficie de la Luna podría esconderse una de las estructuras naturales más
sorprendentes del sistema solar: un gigantesco túnel de origen volcánico que se
extendería durante decenas de kilómetros y que, algún día, podría albergar
instalaciones humanas protegidas del hostil entorno lunar.
La
historia comenzó en 2009, cuando la sonda japonesa Kaguya descubrió una gran
abertura en las colinas Marius, una región volcánica situada en la cara visible
de nuestro satélite. Años después, el análisis de datos de radar y gravedad
reveló indicios compatibles con enormes cavidades subterráneas, posiblemente
conectadas a lo largo de unos 50 kilómetros.
Estas
estructuras, conocidas como tubos de lava, se formaron hace miles de millones
de años, cuando la Luna todavía experimentaba una intensa actividad volcánica.
La superficie de los ríos de lava se solidificaba mientras el material fundido
continuaba circulando por debajo, dejando grandes conductos vacíos al finalizar
las erupciones.
Aunque
las observaciones apuntan a la existencia de espacios subterráneos de
dimensiones extraordinarias, todavía no se ha confirmado que exista un único
túnel continuo, completamente despejado y accesible.
La
NASA quiere explorar el subsuelo lunar
El
interés científico por estas cavidades ha recibido un nuevo impulso en octubre
de 2026, después de que la NASA seleccionara el proyecto GIMLI, dirigido por el
Planetary Science Institute, para investigar el subsuelo de las colinas Marius.
La
futura investigación utilizará instrumentos sísmicos, radar de penetración
terrestre y mediciones gravitatorias para determinar si la abertura descubierta
por Japón conecta realmente con una gran caverna y cuáles son sus dimensiones.
El
hallazgo tendría importantes implicaciones para la exploración espacial. Bajo
una gruesa capa de roca, los astronautas podrían encontrar protección natural
frente a la radiación, los micrometeoritos y las extremas variaciones de
temperatura que caracterizan la superficie lunar.
Los
investigadores también consideran que estas cavidades podrían conservar
información sobre la antigua actividad volcánica de la Luna e incluso
materiales que han permanecido protegidos durante miles de millones de años.
Por
ahora, ningún vehículo ha recorrido el supuesto túnel y tampoco se ha
confirmado la presencia de hielo o agua en su interior. Sin embargo, las
próximas investigaciones podrían determinar si estas gigantescas estructuras
naturales representan una oportunidad para construir las primeras bases humanas
bajo la superficie de otro mundo.











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