Una ballena puede consumir más de tres millones de microplásticos al día
Las ballenas del golfo de Hauraki en Nueva Zelanda consumen cerca de tres millones de microfragmentos de plástico al día, según refleja un estudio internacional liderado por investigadoras de la Universidad de Auckland.
Al analizar las heces de las ballenas, las
investigadoras constataron, de media, la presencia de 21 microfragmentos de
plástico por cada seis gramos de excremento.
Para el trabajo, publicado en la revista Science of
The Total Environment, el equipo de investigación recogió los excrementos de
cetáceos como el rorcual de Bryde (Balaenoptera brydei) y el rorcual boreal
(Balaneoptera borealis) en el golfo de Harauki, cerca de la ciudad más grande
de Nueva Zelanda, Auckland.
Aunque se ha detectado la presencia de
microplásticos en todos los ecosistemas marinos estudiados hasta la fecha,
calcular la cantidad media diaria a la que se ven expuestos estos animales
marinos es difícil de estimar.
Los depredadores marinos que se alimentan mediante
la filtración del agua de mar son perfectos para el análisis de su exposición a
estos compuestos, tanto del medio en el que viven como a través del alimento
que consumen.
"Las ballenas están cogiendo muestras
constantemente, tanto del medio como de las presas que consumen durante la
alimentación", explica una de las autoras, Laura Zantis de la Universidad
de Leiden (Países Bajos).
Esta característica las convierte en un elemento
perfecto para monitorizar la gravedad de la contaminación por microplásticos en
la zona en la que se alimentan. "Queríamos comprender qué cantidad de
microplásticos consumen al día, y si esos se encontraban en el propio alimento,
o en el agua filtran durante el proceso", añade la investigadora.
Medianteel análisis de ADN, el equipo de
investigación determinó que las ballenas estaban comiendo principalmente
zooplacton (krill), y calculando la cantidad de alimento que las ballenas
extraían por cada bocado, estimaron que cada cetáceo analizado consumía en
torno a 25.000 fragmentos de microplástico cada vez que engullía el agua donde
se encuentraba el krill.
"La mayoría de esos 25.000 microfragmentos de
plástico que las ballenas recogen están en el krill. Solo uno de cada mil
fragmentos proviene del agua, lo que demuestra cómo el plástico se va
concentrando progresivamente en la cadena trófica", explica Emma Carroll,
de la Universidad de Aukland (Nueva Zelanda), y otra de las firmantes del
estudio.
Para estimar la cantidad de microplásticos
consumidos al día por estos gigantes del mar, las investigadoras se basaron en
un trabajo previo de la bióloga Rochelle Constantine (Universidad de Auckland),
que determinó que las ballenas del golfo de Hauraki se alimentan de forma
continuada durante el día, lo que se traduce en unos cien bocados de alimento a
lo largo de una jornada.
Al confrontar este último dato con el anterior, el
equipo de investigación estimó que las ballenas consumen de media unos tres
millones de fragmentos de plástico al día.
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