Reconstruyen un ciempiés del tamaño de un coche de hace 300 millones de años
Los autores de la serie ‘Life on Our Planet’ de Netflix, que consultaron a científicos, han creado una impresionante reconstrucción de un ciempiés gigante que vivió en la Tierra hace 300 millones de años. En un nuevo video, se muestra un milpiés macho extinto llamado Arthropleura arrastrándose por un bosque antiguo en busca de pareja, informó Live Science.
Los científicos descubrieron por primera vez los
restos fosilizados del milpiés hace 170 años. Estas criaturas de tamaño de un
coche vivieron hace 359 y 299 millones de años en nuestro planeta en
territorios de las actuales Gran Bretaña, Europa continental y América del
Norte.
Hace 5 años, los científicos descubrieron un
esqueleto casi completo de Arthropleura, lo que permitió comprender mejor la
anatomía de la antigua criatura. Estos datos sirvieron de base para la
reconstrucción que llevaron a cabo científicos de las universidades de
Leicester y Bristol del Reino Unido.
Según los científicos, la criatura extinta medía
aproximadamente 2,6 metros de largo y 0,5 metros de ancho, pesando
aproximadamente 50 kg. Se cree que fue el ciempiés más grande que jamás haya
existido en la Tierra.
Hace más de 300 millones de años, cuando vivía
Arthropleura, los niveles de oxígeno en la Tierra eran mucho más altos que
ahora. En aquella época, el planeta estaba dominado por artrópodos gigantes,
así como por otros insectos enormes, como libélulas del tamaño de pájaros y
cucarachas gigantes de hasta 10 cm de largo. Los enormes niveles de oxígeno
pueden haber contribuido a que los ciempiés alcanzaran tamaños tan enormes.
Los científicos creen que los ciempiés antiguos, al
igual que sus descendientes modernos, eran casi ciegos. La mayoría de los
ciempiés modernos tienen ojos laterales, que solo proporcionan una visión
básica tan limitada, que la mayoría eran capaces de medir niveles relativos de
luz y oscuridad. Arthropleura cuenta con ese mismo tipo de ojos, por lo que los
científicos consideran que también era prácticamente ciego.
En cuanto a los colores del caparazón del antiguo
ciempiés, los reconstructores los atenuaron en comparación con los de sus
descendientes modernos. Según los investigadores, estos animales necesitan de
un color más brillante para ahuyentar a los depredadores, mientras que
Arthropleura no tenía depredadores conocidos.
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