Detectan un exoplaneta deformado por la gravedad de un púlsar
El Telescopio Espacial James Webb ha permitido identificar un exoplaneta con una morfología extrema, deformado por intensas fuerzas de marea hasta perder su forma esférica. Se trata de PSR J2322-2650b, un cuerpo situado a unos 2.055 años luz de la Tierra que orbita muy cerca de un púlsar de milisegundos.
Según los
datos observacionales, el planeta completa una órbita en apenas 7,8 horas, una proximidad que genera un potente
efecto gravitatorio responsable de su forma
alargada, similar a un balón de rugby. Este tipo de deformación
es consecuencia directa de las fuerzas de marea ejercidas por el púlsar, una
estrella de neutrones extremadamente densa y de rápida rotación.
Los
astrónomos consideran que PSR J2322-2650b no se formó
como un planeta convencional. Las evidencias apuntan a que
podría tratarse del remanente de una estrella de
helio que fue progresivamente despojada de su masa en un
sistema binario conocido como “viuda negra”,
donde el púlsar habría ido absorbiendo material de su compañera.
En cuanto a
sus características físicas, el exoplaneta tendría una masa
aproximada del 80 % de la de Júpiter y estaría sometido a temperaturas extremas, cercanas a los 1.600 grados centígrados, debido a la intensa
radiación procedente del púlsar. Los modelos también sugieren que la elevada
presión interna podría provocar la cristalización
del carbono, generando posibles formaciones de diamante en su
interior.
Además, los
estudios indican un comportamiento atmosférico inusual, con vientos que circulan en sentido contrario a la rotación del
planeta, lo que convierte a PSR J2322-2650b en un caso de
especial interés para el estudio de la física planetaria en condiciones
extremas.
Este hallazgo amplía el conocimiento sobre la diversidad de mundos
existentes fuera del sistema solar y ofrece un nuevo escenario para analizar
los límites de la formación y evolución planetaria en entornos altamente
energéticos.










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