Hallan en España una nueva especie de avispa fósil conservada en ámbar desde hace 105 millones de años

Un equipo internacional de investigadores ha identificado una nueva especie de avispa fósil en ámbar procedente de la Cueva de El Soplao, un hallazgo que refuerza el valor científico del yacimiento cántabro y amplía el conocimiento sobre la evolución de estos insectos en el Cretácico.

Un equipo internacional de científicos ha identificado en Cantabria una nueva especie de avispa fósil atrapada en resina hace aproximadamente 105 millones de años. El hallazgo se ha producido en la Cueva de El Soplao y ha sido publicado en la revista científica Palaeoentomology, especializada en el estudio de insectos fósiles.

La nueva especie ha sido bautizada como Creteviania orgonomecorum y pertenece a la familia de las avispas evánidas. El ejemplar presenta una combinación de rasgos anatómicos que no coincide con ninguna especie descrita hasta ahora, lo que ha llevado a los investigadores a considerarla una especie nueva y a revisar la clasificación interna de su género.

El ámbar de El Soplao, clave en el hallazgo
El Soplao es conocido internacionalmente por la calidad excepcional de su ámbar cretácico. A diferencia de otros yacimientos fósiles, el ámbar permite conservar no solo estructuras duras, sino también tejidos blandos y microdetalles anatómicos como venas alares, antenas, pigmentación o la disposición de las patas, lo que resulta fundamental para estudios taxonómicos precisos.

La pieza que contenía a Creteviania orgonomecorum fue analizada mediante técnicas de alta precisión, entre ellas microscopía confocal y reconstrucción en tres dimensiones. Estas herramientas permitieron observar con detalle la morfología del insecto y diferenciarlo de otras especies conocidas del mismo género.

Una especie distinta dentro de un género bien documentado
Aunque el género Creteviania ya había sido identificado previamente en yacimientos del Cretácico de regiones como China y Myanmar, el ejemplar hallado en Cantabria es de mayor tamaño y presenta una combinación de características anatómicas inéditas. Las diferencias observadas en las antenas, el tórax, las patas y la venación alar fueron determinantes para su clasificación como nueva especie.

Las avispas evánidas son especialmente relevantes para los estudios evolutivos debido a la gran variabilidad morfológica que presentan, lo que las convierte en un grupo clave para comprender la diversificación de los insectos durante el Cretácico.

Valor científico y contexto histórico
El consejero de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria, Luis Martínez Abad, ha valorado positivamente el descubrimiento y ha destacado que la Cueva de El Soplao continúa siendo “una gran fuente de información científica”, con una relevancia que trasciende el ámbito regional.

El periodo en el que vivió esta avispa, el Cretácico medio, se caracterizaba por un clima cálido y por la presencia de mares tropicales que cubrían gran parte de Europa. En ese contexto, la Península Ibérica estaba formada por un conjunto de islas donde convivían distintos grupos de reptiles primitivos, insectos y otras formas de vida, lo que convierte a hallazgos como este en piezas clave para reconstruir los ecosistemas de hace más de cien millones de años.

 

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