Los polos de Júpiter y Saturno delatan un secreto oculto bajo sus nubes
Las simulaciones indican que la diferencia entre un único vórtice o varios remolinos polares depende de la composición y “dureza” del interior de cada gigante gaseoso
Un equipo de científicos del Instituto
Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha publicado un nuevo estudio en el
que sostiene que los patrones climáticos observados en los polos de Júpiter y
Saturno están directamente relacionados con las propiedades
físicas de su interior. El trabajo ha sido difundido en la revista científica Proceedings
of the National Academy of Sciences (PNAS).
Durante años, las misiones espaciales han detectado notables
diferencias entre ambos planetas. Saturno presenta un único vórtice polar de
gran tamaño, con una estructura hexagonal bien definida, mientras que Júpiter
alberga un vórtice central rodeado por otros ocho remolinos más pequeños. Estas
diferencias resultaban desconcertantes, dado que ambos planetas son similares
en tamaño y composición, formados mayoritariamente por hidrógeno y helio.
Simulaciones para explicar los
vórtices polares
En el nuevo estudio, los investigadores han desarrollado
simulaciones numéricas para analizar cómo pueden formarse patrones de vórtices
organizados a partir de movimientos atmosféricos aleatorios en gigantes
gaseosos. Los modelos muestran que, bajo determinadas condiciones, las
corrientes atmosféricas tienden a fusionarse en un solo gran vórtice, mientras
que en otros casos se estabilizan múltiples vórtices de menor tamaño.
Tras comparar numerosos escenarios, el equipo concluye que el
factor determinante es la “suavidad” o “dureza” del fondo del vórtice, una
propiedad relacionada con la composición del interior del planeta. Los científicos
describen el vórtice como un cilindro giratorio que atraviesa las capas
atmosféricas.
Cuando la base de ese cilindro está formada por materiales más
blandos y ligeros, el crecimiento del vórtice se ve limitado, favoreciendo la
aparición de varios remolinos pequeños, como ocurre en Júpiter. En cambio, si
la base es más densa y rígida, el vórtice puede crecer hasta absorber a los
demás, dando lugar a una única estructura dominante, como la observada en
Saturno.
Datos de las misiones Juno y
Cassini
El estudio se apoya en observaciones obtenidas por las misiones Juno,
que orbita Júpiter desde 2016, y Cassini, que estudió Saturno durante 13 años hasta
2017. A partir de estas imágenes, los científicos han estimado que los vórtices
de Júpiter alcanzan unos 4.800 kilómetros de diámetro, mientras que el vórtice
polar de Saturno supera los 29.000 kilómetros de ancho.
Para analizar estos fenómenos, el equipo utilizó un modelo
bidimensional de dinámica de fluidos, justificando que la
rápida rotación de ambos planetas hace que el movimiento atmosférico sea
prácticamente uniforme a lo largo del eje de rotación. Esta simplificación
permitió realizar simulaciones más eficientes sin perder precisión en los
resultados.
Implicaciones para el estudio del
interior planetario
Los investigadores subrayan que este mecanismo ofrece una nueva
vía para inferir la composición interna de los gigantes gaseosos a partir de
observaciones atmosféricas. Si sus conclusiones son correctas, Júpiter
podría tener un interior más blando y ligero, mientras que Saturno
albergaría materiales más densos en sus capas profundas.
El estudio refuerza la idea de que los patrones visibles en la
atmósfera no solo describen el clima de estos planetas, sino que también
aportan información clave sobre su estructura interna y su evolución.










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