Un estudio alerta de un gran tsunami en el Mediterráneo en los próximos 30 años
Las costas del sur de España, el arco mediterráneo entre la Comunitat Valenciana y Málaga y las Islas Baleares figuran entre las zonas con mayor riesgo, según diversos estudios científicos y organismos internacionales.
Un conjunto de estudios científicos recientes ha vuelto a poner el foco en
el riesgo de que Europa sufra un gran tsunami en las próximas décadas, un
escenario que los expertos consideran inevitable a largo plazo. Las
investigaciones sitúan al mar Mediterráneo como una de las áreas más
vulnerables, con especial atención al sur de España, el litoral comprendido
entre la Comunitat Valenciana y Málaga y el archipiélago balear.
Según estos trabajos, la probabilidad de que se registre un tsunami
significativo en Europa en los próximos 30 años es del 100 %, una advertencia
que ya fue planteada por la UNESCO en 2022 y que ahora se ve reforzada
por nuevos análisis científicos. El Mediterráneo concentra numerosas fallas
sísmicas activas y, de acuerdo con los investigadores, alrededor del 70 % de
los tsunamis registrados a nivel mundial se originan en zonas tectónicamente
similares.
Los modelos manejados por la comunidad científica apuntan a que olas
superiores a un metro podrían impactar en amplias áreas del litoral
mediterráneo. Aunque estas alturas puedan parecer moderadas, los expertos
subrayan que son suficientes para desplazar vehículos, provocar inundaciones
rápidas y causar daños significativos en infraestructuras portuarias y zonas
urbanas cercanas a la costa.
En el caso de España, las zonas más expuestas se localizan en el mar de
Alborán, el litoral mediterráneo desde Valencia hasta Málaga y las Islas
Baleares. Además, algunos escenarios contemplan la posibilidad de que la costa
atlántica española pueda verse afectada por olas de hasta seis metros, que
alcanzarían tierra en menos de 25 minutos tras el evento desencadenante, lo que
reduciría de forma drástica el margen de reacción.
Los estudios también señalan que el cambio climático puede amplificar los
efectos de un eventual tsunami. El aumento del nivel del mar y la erosión
costera facilitan que las olas penetren más en el interior, incrementando el
alcance de las inundaciones y el impacto sobre poblaciones e infraestructuras.
En un mar semicerrado como el Mediterráneo, este efecto puede verse
intensificado.
Ante este escenario, los expertos insisten en la necesidad de reforzar los
sistemas de alerta temprana y los planes de emergencia, así como de mejorar la
información y la formación de la población que reside en zonas costeras. En
este sentido, la UNESCO ha ampliado su programa “Tsunami Ready”,
destinado a preparar a comunidades costeras frente a este tipo de riesgos
mediante protocolos de evacuación, señalización adecuada y simulacros
periódicos.
Los científicos subrayan que estos estudios no buscan generar alarma
social, sino promover la prevención y la preparación ante un fenómeno de baja
frecuencia pero de alto impacto. La anticipación, la planificación y la
concienciación ciudadana se consideran claves para reducir las consecuencias
humanas y materiales de un posible tsunami en el Mediterráneo europeo.









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