Una “mosca vampiro” invade ríos y bosques impulsado por lluvias extremas y altas temperaturas
Científicos y expertos alertan sobre el insecto “barigüí”, que muerde en lugar de picar, y su proliferación creciente
Expertos entomólogos y
biólogos están llamando la atención sobre la creciente presencia de un
insecto conocido popularmente como “barigüí”, una mosca que no “pica” como
un mosquito común, sino que muerde y se alimenta de sangre al lacerar la
piel de sus víctimas, dejando heridas dolorosas y con riesgo de infecciones.
Este artrópodo,
clasificado dentro de los simúlidos —un grupo de dípteros relacionados con
mosquitos y tábanos—, ha sido especialmente observado en zonas cercanas a
ríos y arroyos con agua corriente, oxigenada y materia orgánica en suspensión,
donde sus larvas se desarrollan y, luego, emergen los adultos.
A diferencia de los
mosquitos, cuyas hembras
perforan la piel con una probóscide para succionar sangre, el barigüí rompe
el tejido con sus piezas bucales, cortando pequeños capilares y generando
una herida de la cual extrae la sangre que brota. Este mecanismo provoca dolor
más intenso, inflamación y mayor tendencia a dejar marcas visibles en
comparación con las picaduras de mosquitos tradicionales.
Científicos vinculan
su proliferación con cambios ambientales.
Los especialistas señalan que la presencia y abundancia de estos insectos está
aumentando en coincidencia con periodos de temperaturas más altas y lluvias
intensas, condiciones que favorecen la reproducción y el ciclo de vida
completo del insecto. Esto se observa especialmente durante los meses de calor,
cuando los ríos y cursos de agua presentan mayor caudal y oxigenación,
propiciando un ambiente ideal para que sus larvas completen su desarrollo.
Por esta razón, varios
entomólogos y autoridades en salud pública consideran que la expansión del
barigüí puede ser un indicador de cómo el cambio climático está alterando
los equilibrios naturales, incrementando las poblaciones de especies
hematófagas en regiones donde antes eran menos frecuentes o estaban controladas
de forma natural.
Además de afectar a
los seres humanos, estos insectos también pueden morder animales domésticos y
de ganado, intensificando su impacto en comunidades rurales y periurbanas.
Prevención y
recomendaciones científicas.
Los expertos recomiendan medidas preventivas para reducir la exposición a estos
artrópodos, tales como:
- Mantener ropa de colores claros y mangas
largas al estar cerca de cursos de agua.
- Usar repelentes eficaces, preferentemente con ingredientes como DEET en
concentraciones altas.
- Evitar actividades al aire libre en las horas de
mayor actividad del insecto, especialmente al amanecer y al atardecer.
- Lavar y enfriar rápidamente cualquier mordedura para reducir inflamación y
riesgo de infección.
Aunque las mordeduras
del barigüí generalmente no transmiten enfermedades graves conocidas, sí pueden
causar molestias persistentes, reacciones alérgicas y complicaciones
secundarias si no se tratan adecuadamente, por lo que la vigilancia y el
monitoreo continuo de estas poblaciones se consideran esenciales para anticipar
posibles brotes futuros.









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