Una ola gigante deja un muerto y 35 heridos en Argentina
Un meteotsunami, también conocido como tsunami meteorológico, es la principal hipótesis que manejan los expertos para explicar la ola anómala que este fin de semana causó un fallecido y al menos 35 personas heridas en la Costa Atlántica, especialmente en el entorno de Mar del Plata. Así lo ha señalado el oceanógrafo Walter Dragani, quien ha detallado que el fenómeno estuvo provocado por una brusca fluctuación de la presión atmosférica sobre la superficie del mar.
Según explicó
el especialista, el meteotsunami se genera de forma similar a un tsunami
clásico, pero no está vinculado a movimientos
tectónicos, sino a sistemas atmosféricos intensos, en este caso
una baja presión que atravesó la provincia de Buenos Aires.
Esta perturbación generó una onda marina que se propagó por el océano y, al
llegar a la costa, se amplificó hasta alcanzar
aproximadamente un metro por encima del nivel normal de la marea.
Dragani
detalló que la onda llegó primero en forma de valle, provocando una retirada
repentina del mar, y segundos
después irrumpió la cresta, inundando la playa de manera
súbita. Sobre esa onda principal se montaron las olas habituales, lo que generó
una situación de gran confusión y pánico entre
bañistas y turistas, que vieron cómo el agua avanzaba
bruscamente sobre la arena.
Aunque este
tipo de fenómenos son relativamente frecuentes en la costa bonaerense, normalmente pasan desapercibidos al tener una
altura de apenas 20 o 30 centímetros. Sin embargo, Dragani subrayó que la magnitud alcanzada en este episodio es poco habitual,
lo que explica la gravedad de las consecuencias. El último evento de
características similares registrado en Mar del Plata se remonta al 11 de enero de 1954, cuando se documentó la
llegada de tres olas consecutivas.
Respecto a la posibilidad de que vuelva a ocurrir, el oceanógrafo
advirtió de que se trata de fenómenos difíciles de
predecir con precisión, ya que requieren una vigilancia
constante de las condiciones atmosféricas y marinas. Aunque pueden pasar
décadas sin que se repita un episodio de esta intensidad, Dragani confirmó que no puede descartarse que vuelva a producirse, lo
que reabre el debate sobre la necesidad de mejorar los sistemas de monitoreo y
alerta temprana en la costa.









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