Xenovenator espinosai, el dinosaurio que luchaba a cabezazos hace 73 millones de años
La investigación describe a Xenovenator espinosai, un troodóntido del Cretácico tardío con un engrosamiento craneal poco común, y propone la selección sexual como explicación más probable.
Un estudio científico ha identificado una adaptación anatómica inusual en Xenovenator espinosai, un dinosaurio carnívoro de pequeño tamaño cuyos restos fueron hallados en el norte de México. El trabajo, publicado en la revista Diversity, propone que el cráneo engrosado de esta especie estaba preparado para choques frontales entre individuos, posiblemente vinculados a comportamientos de competencia intraespecífica.
Los fósiles proceden de la Formación Cerro del Pueblo, en el estado de Coahuila, y corresponden a ejemplares que vivieron hace unos 73 millones de años, durante el Cretácico tardío. Xenovenator pertenece a la familia Troodontidae, un grupo de terópodos pequeños, ágiles y con un desarrollo cerebral relativamente elevado.
El holotipo
conserva gran parte de la caja craneana, incluidos los huesos frontales y
parietales, con un abovedamiento
pronunciado y un grosor de
hasta 1,2 centímetros. Las tomografías computarizadas revelan
una estructura interna densa, con suturas
estrechas y entrelazadas y una superficie externa rugosa y estriada, rasgos poco habituales en los
troodóntidos.
Según el
equipo investigador, esta arquitectura recuerda a la de los paquicefalosáuridos, conocidos por utilizar la
cabeza en enfrentamientos, aunque ambos linajes estén evolutivamente alejados.
Los autores interpretan esta similitud como un caso de convergencia
evolutiva. En declaraciones recogidas en el artículo, Héctor Rivera-Sylva, del Museo del
Desierto, señala que la función del cráneo modificado “no es evidente a primera
vista”.
La hipótesis
principal del estudio es la selección
sexual. Los investigadores indican que estructuras como cuernos,
crestas o engrosamientos óseos, sin un beneficio directo claro para la
supervivencia, suelen asociarse a competencia
entre machos o rituales de apareamiento. En este sentido, los paratipos muestran un engrosamiento craneal menos
marcado, lo que sugiere variación
ligada a la edad o al sexo.
El análisis
filogenético sitúa a Xenovenator dentro de
un linaje de troodóntidos de gran tamaño del suroeste de América del Norte. La
presencia de una especie emparentada en Nuevo México refuerza la existencia de
un grupo regional con adaptaciones
específicas. El estudio concluye que el combate físico entre individuos pudo ser más común
de lo que se pensaba en este grupo de dinosaurios.










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