Los últimos seres vivos que sobrevivirán al fin del mundo
Diversos estudios científicos sitúan a estos microanimales como uno de los seres vivos con mayor capacidad de supervivencia ante condiciones extremas, incluso frente a escenarios catastróficos globales.
La historia de la vida en la Tierra demuestra una elevada
capacidad de adaptación y recuperación frente a grandes crisis ambientales.
Según los registros científicos, la vida surgió hace al menos 3.700 millones de
años y ha superado múltiples episodios de extinción masiva, entre ellos el
ocurrido hace aproximadamente 250 millones de años durante el periodo Pérmico,
cuando desapareció cerca del 90 % de las especies existentes.
Los expertos
consideran que, aunque la desaparición de la especie humana es una posibilidad
teórica ante amenazas como el cambio climático o conflictos nucleares, la vida
en el planeta podría continuar a través de organismos con mayor resistencia
biológica.
Los tardígrados, ejemplo de resistencia extrema
Entre estos
organismos destacan los tardígrados, conocidos también como osos de agua. Se
trata de microanimales que miden alrededor de 1,2 milímetros y que han
demostrado una extraordinaria capacidad de supervivencia.
Diversos
estudios científicos indican que pueden sobrevivir durante largos periodos sin
alimento ni agua, soportar temperaturas extremadamente bajas o superiores a los
150 grados centígrados en condiciones experimentales, resistir presiones
elevadas, dosis intensas de radiación e incluso la exposición directa al vacío
del espacio.
Su
resistencia se basa en un proceso biológico denominado criptobiosis. Mediante
este mecanismo, los tardígrados expulsan la mayor parte del agua de su
organismo y entran en un estado de suspensión metabólica que les permite
permanecer inactivos durante décadas hasta que las condiciones ambientales vuelven
a ser favorables.
Investigaciones sobre escenarios catastróficos globales
Un estudio
realizado en 2017 por investigadores de las universidades de Oxford y Harvard
analizó el impacto que distintos fenómenos astrofísicos podrían tener sobre la
vida en la Tierra, incluyendo impactos de grandes asteroides, explosiones de
supernovas o estallidos de rayos gamma.
Las
conclusiones apuntan a que estos eventos podrían provocar la desaparición de
numerosas especies, incluida la humana, pero no necesariamente de organismos
extremadamente resistentes como los tardígrados. Según los investigadores, solo
un fenómeno capaz de evaporar completamente los océanos del planeta podría
acabar con este tipo de microanimales.
El riesgo real de los conflictos nucleares
Además de los
riesgos naturales o cósmicos, los estudios científicos advierten de que una
guerra nuclear supondría una grave amenaza para la vida compleja en la Tierra.
Investigaciones publicadas en 2023 señalan que el hollín generado por
detonaciones nucleares masivas podría bloquear la radiación solar durante años,
provocando un enfriamiento global severo.
Este fenómeno
afectaría especialmente a los ecosistemas marinos, ya que reduciría la
fotosíntesis del fitoplancton, base de la cadena alimentaria oceánica, lo que
tendría consecuencias directas sobre numerosas especies, incluida la humana.
El final de la vida terrestre dependerá del Sol
A largo
plazo, los científicos coinciden en que el destino final de la vida en la
Tierra está vinculado a la evolución del Sol. Dentro de aproximadamente 5.000
millones de años, la estrella entrará en su fase de gigante roja, aumentando su
tamaño y su radiación hasta hacer imposible la existencia de agua líquida en el
planeta.
Este proceso
provocará la desaparición de la atmósfera terrestre y transformará el planeta
en un entorno inhóspito en el que no podrá mantenerse la vida tal como se
conoce actualmente, incluidos los organismos más resistentes.










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