Un yacimiento en China revela cómo se recuperó la vida marina tras la primera gran extinción animal

El hallazgo de la biota de Huayuan, datada en hace unos 512 millones de años, aporta nuevos datos sobre la reorganización de los ecosistemas marinos tras el evento de extinción Sinsk, la primera gran crisis biológica del Fanerozoico.

Un nuevo yacimiento fósil descubierto en el sur de China ha permitido a la comunidad científica conocer con mayor detalle cómo se recuperaron los ecosistemas marinos tras la primera gran extinción animal conocida, ocurrida hace unos 513 millones de años durante el Cámbrico temprano. El estudio, publicado en la revista Nature, describe la denominada biota de Huayuan, un conjunto excepcionalmente diverso de fósiles conservados en un entorno marino profundo.

La extinción Sinsk supuso una crisis biológica de gran magnitud, comparable en proporción de géneros desaparecidos a otras grandes extinciones posteriores. Aunque sus causas exactas siguen en debate, los investigadores coinciden en que estuvo asociada a episodios de falta de oxígeno en aguas someras, cambios en el nivel del mar y alteraciones químicas globales. Hasta ahora, la mayoría de los yacimientos clave para estudiar el Cámbrico procedían de mares poco profundos, lo que dejaba un vacío importante sobre lo ocurrido en ambientes más profundos.

El yacimiento de Huayuan, situado en la provincia china de Hunan, se formó en una plataforma marina externa que descendía hacia el talud continental. Los fósiles proceden de la cantera de Renkupo, en la Formación Balang, donde los restos quedaron enterrados en sedimentos finos de barro carbonatado depositados lentamente en el fondo marino. Estas condiciones favorecieron una conservación excepcional, incluyendo tejidos blandos y estructuras internas.

Según el estudio, se han identificado 153 especies animales pertenecientes a 16 grandes linajes, como artrópodos, esponjas y cnidarios. El 59% de estas especies son nuevas para la ciencia. La mayoría carecía de partes duras, lo que hace especialmente relevante su preservación, poco habitual en el registro fósil.

Los resultados indican que la extinción Sinsk afectó de manera mucho más severa a los ecosistemas de aguas poco profundas que a los de mayor profundidad. Mientras las biotas costeras colapsaron por la anoxia, los ecosistemas profundos, como el de Huayuan, mostraron una mayor estabilidad ambiental. Lejos de ser comunidades empobrecidas, estos sistemas albergaban depredadores activos, organismos filtradores y especies nadadoras, lo que revela una estructura ecológica compleja poco después de la crisis.

El yacimiento también ofrece información sobre la velocidad de recuperación tras la extinción. Los investigadores señalan que la biota de Huayuan se formó poco tiempo después del evento Sinsk, lo que sugiere una recuperación relativamente rápida, aunque todavía no se puede precisar su duración exacta por falta de dataciones absolutas más precisas.

Además, el estudio ha detectado similitudes notables entre la fauna de Huayuan y la de otros yacimientos clásicos como el esquisto de Burgess, en Canadá, separados por miles de kilómetros. Esta afinidad apunta a que los primeros animales marinos ya contaban con fases larvarias capaces de dispersarse a larga distancia mediante corrientes oceánicas.

En conjunto, el hallazgo de Huayuan aporta una nueva perspectiva sobre cómo la biodiversidad marina respondió a una crisis global, mostrando que la recuperación no fue uniforme y que los ecosistemas profundos pudieron actuar como refugios clave para la reorganización de la vida tras la primera gran extinción animal.


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