Científicos chinos identifican proteínas de Homo erectus de hace 400.000 años

Investigadores han analizado proteínas conservadas en dientes fósiles hallados en China, una técnica que permite obtener información biológica de restos demasiado antiguos para conservar ADN.

Un equipo internacional de científicos ha logrado recuperar y analizar proteínas del esmalte dental de seis fósiles atribuidos a Homo erectus hallados en China y datados en aproximadamente 400.000 años de antigüedad, un avance que aporta nueva información sobre la evolución humana en Asia durante el Pleistoceno medio.

Los resultados del estudio, publicados en la revista científica Nature, se basan en el análisis de restos procedentes de los yacimientos de Zhoukoudian, Hexian y Sunjiadong, correspondientes a cinco individuos masculinos y una femenina.

La investigación no ha permitido obtener ADN completo de los fósiles, pero sí analizar proteínas conservadas en el esmalte dental, un material mucho más resistente al paso del tiempo y que puede sobrevivir en condiciones donde el ADN ya se ha degradado.

Variantes proteicas inéditas

Los investigadores identificaron dos variantes de aminoácidos presentes en proteínas del esmalte dental que comparten los seis individuos estudiados. Una de ellas, localizada en la proteína denominada AMBN, no había sido detectada anteriormente en otros grupos humanos conocidos, incluidos neandertales, denisovanos, Homo sapiens, Homo antecessor o los ejemplares de Homo erectus encontrados en Dmanisi, Georgia.

La segunda variante hallada sí había sido identificada previamente en fósiles atribuidos a los denisovanos, un grupo humano arcaico que habitó Asia durante cientos de miles de años.

Los autores plantean la posibilidad de que esta señal biológica pudiera haber pasado a los denisovanos a través de antiguos intercambios genéticos con poblaciones relacionadas con Homo erectus presentes en Asia oriental.

Nuevas evidencias sobre la evolución humana en Asia

Los investigadores subrayan que los resultados no implican una transmisión directa entre Homo erectus y los seres humanos actuales. Sin embargo, consideran que el hallazgo respalda la existencia de contactos e intercambios biológicos entre distintos grupos humanos arcaicos que convivieron en Asia durante largos periodos.

El estudio refuerza además la importancia de Asia oriental como escenario clave de la evolución humana. Durante décadas, gran parte de las investigaciones se centraron en los registros fósiles de África y Europa, pero los nuevos datos sugieren que el continente asiático albergó una gran diversidad de poblaciones humanas antiguas.

Según los autores, Homo erectus, denisovanos y otros grupos humanos aún poco conocidos pudieron coexistir e interactuar durante cientos de miles de años en distintas regiones de Asia.

La paleoproteómica amplía las posibilidades de investigación

El trabajo se basa en técnicas de paleoproteómica, una disciplina que estudia proteínas antiguas conservadas en fósiles. Esta metodología está cobrando cada vez más importancia porque permite obtener información biológica de restos demasiado antiguos o deteriorados para conservar ADN.

Los científicos consideran que esta tecnología podría abrir nuevas líneas de investigación sobre especies humanas extintas y ayudar a reconstruir episodios de la evolución que hasta ahora resultaban inaccesibles mediante los métodos genéticos tradicionales.

El hallazgo representa uno de los estudios biomoleculares más relevantes realizados hasta la fecha sobre Homo erectus y aporta nuevas evidencias para comprender la compleja historia evolutiva de las poblaciones humanas que habitaron Asia hace cientos de miles de años.

 

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