Unas pinturas de miles de años obligan a reescribir la historia de antiguos pueblos africanos
La investigación ha permitido identificar nuevas conexiones entre el arte rupestre y las comunidades que habitaron Kenia durante la prehistoria.
Una
investigación internacional ha logrado avanzar en el estudio de las pinturas rupestres de Kakapel, situadas en el
oeste de Kenia, al identificar la posible relación entre
distintos conjuntos pictóricos y las poblaciones humanas que ocuparon el
enclave a lo largo de miles de años.
El trabajo, dirigido por Catherine
Namono, Benjamin Smith y Kgolagano Vena y publicado en la
revista científica Azania: Archaeological Research in
Africa, propone una nueva cronología para las pinturas y una
atribución cultural más precisa de las distintas representaciones halladas en
el yacimiento.
Los investigadores señalan que Kakapel conserva varias capas de
arte superpuestas, correspondientes a diferentes momentos históricos, por lo
que las pinturas no pueden atribuirse a un único grupo humano.
El
análisis relaciona las pinturas con distintas comunidades prehistóricas
La capa más antigua identificada
está formada principalmente por motivos
geométricos de color rojo, acompañados en algunos casos por
diseños en rojo y blanco. Los investigadores asocian estas representaciones a
comunidades Twa, grupos de
cazadores-recolectores y pescadores vinculados a la tradición Kansyore.
Los datos arqueológicos sitúan la
presencia de estas comunidades entre hace aproximadamente 9.000 y 3.900 años, mientras que estudios de ADN
antiguo realizados sobre restos humanos encontrados en Kakapel han mostrado
afinidades genéticas con poblaciones mbuti,
actuales grupos de cazadores-recolectores de África central.
Posteriormente aparecen otras
representaciones vinculadas a diferentes fases de ocupación humana. Entre ellas
destaca una segunda gran capa formada por al menos 25
representaciones de ganado de cuernos largos sin joroba,
identificadas como vacas tipo sanga.
Los investigadores relacionan
estas pinturas con agropastores
de la Edad del Hierro tardía asociados a poblaciones nilóticas,
y no con los agricultores vinculados a fases anteriores del asentamiento.
Para reconstruir la secuencia
cronológica, el equipo realizó un análisis detallado del panel principal
mediante redibujos de precisión y estudios de superposición,
permitiendo separar las figuras en cuatro capas
distintas.
El yacimiento presenta además
evidencias arqueológicas de varias etapas de ocupación humana, desde
comunidades de pescadores y recolectores hasta agricultores y grupos ganaderos
posteriores.
Los autores del estudio indican
que la combinación de análisis
arqueológicos, estudios genéticos y secuencias pictóricas
permite realizar una atribución cultural más sólida y comprender mejor la
evolución histórica de la región.
Los
investigadores destacan que el hallazgo aporta nueva información sobre los
procesos de ocupación y transformación cultural en África oriental y permite
reconstruir con mayor precisión la evolución de las poblaciones humanas que
habitaron la zona durante la prehistoria.










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